16 ene. 2016

Reír contigo


 
- ¿ Te has fijado ? Mira a través del ventanal, esa gaviota lleva caminando por entre las cuevas de la Sarnosa demasiado tiempo, creo que tiene un problema, no puede echar a volar. ¿ Qué le habrá pasado ?
- No sé...
- Vamos a estar solos tú y yo toda la mañana. ¿ Preferirías que estuviera tu hermano contigo ?
- Cuanta menos gente mejor. Eso es lo que prefiero.
- Tú solo... es menos gente.
- No. Yo solo pero con otra persona. Tú, o papá, o los abuelos.
- Ya te entiendo. Estar solo también está muy bien, ¿ sabes ? y necesario. Uno puede pensar con más claridad y la cabecita también está más tranquila. Sólo y sin pantallas delante.
Mira, el mar sí que está hoy tranquilo. En exceso, diría yo. Hay como una calma espectacular. No se mueve nada. Esto no sucede aquí muy a menudo. Los vientos soplan y cambian constantemente.
- Es verdad mamá.. . parece que sólo se mueve esa gaviota, y las nubes.
- Dios mío, cariño, te miro y veo lo más hermoso del mundo, qué precioso eres y qué sonrisa más abierta y sincera. ¿ Sabes ? Me encantan dos cosas:
1- Hacerte reír
2- Reír contigo.
Reír es de las cosas más maravillosas de este mundo. Nos vamos a acordar mucho de estos ratos, aquí tumbados al lado de este gran ventanal, con esta luz, desternillándonos de la risa.
Es muy importante ser consciente de los momentos, de los buenos sobre todo, ¿ Sabes ?
- Sí mamá.
- Ven, vamos a terminar esas samositas juntos y luego nos vamos al agua.
- Samositas para comer ? ¡ Yupi !