9 ago. 2016

Vamos, ya está anocheciendo.


The reno poem. Bigott

Los instintos y el chocolate






- Mamá, se me ha puesto el pito duro, mira, toca.
- A ver... sí es verdad, ¿y eso?
- Es que cuando veo amor en una peli ¡se me pone duro! y
 y ahora es que lo estoy recordando.
- Ya veo, ya. ¿Y qué recuerdas?
- Pues a dos personas que se estaban besando de amor en la boca y por eso se me pone duro. Mira, mira.
- Ya, ya. Es el despertar de la sexualidad.
- ¿Y eso qué es?
- Pues la llamada de la vida, el instinto para procrear, para hacer otro nuevo ser. Tú tienes las semillitas aquí, en estas dos bolsitas, y algún día se las pondrás dentro de una chica para que tenga luego un bebé en la barriga, como tú, casi nueve meses ahí dentro. Disfrutando.
- Martín ya tiene una hija, pero es en el otro mundo. Se llama Amatista.
- Y tú, ¿no tienes?
- No. Yo tengo a Zafiro, que es mi hermana. Tú no la ves. Pero está aquí. Y hoy se queda a cenar también. Ella y otros veintisiete amigos.
- Ah, pues avisa, porque no sé si tengo cena para todos...
- ¿A ti te gustaría tener ahora una hermanita? Rechonchina, pequeña, adorable....
- No, no... yo no quiero más hermanas pequeñas ahora, que dan mucha lata, y llora y se hace caca... No, no. Yo y Martín. Y ya está.
- Bueno, bueno. Pues nada. Venga subid al coche. Poneos bien el cinturón que está la policía por ahí y nos meten un multa.
 - Mamá, no te he contado una cosa. Una vez en mi cole hicimos una carrera solidaria, y al final vinieron unos policías, y nos dejaron entrar en su coche y poner la bocina y mirar todo por ahí, y también nos dejaron tocarles la porra, que es muy larga, y dura y como de goma. Es con la que pegan los porrazos a los malos...Y luego les pusieron a los perros pastores alemanes una prueba. Tenían que oler droga, pero en vez de ponerles droga, les pusieron chocolate.
Al final, cuando se fueron, todos los de mi clase les decíamos, ¡eh, policías, queremos el chocolate! ¡Dadnos ese chocolate!
- Ja ja ja, ay el chocolate qué tendrá...
- Por cierto, tenemos que comprar. Ya no queda.
- ¡Pero si compré ayer dos tabletas!
- Se lo comió papá. ¡Si traes del blanco se lo devora!

La palmera, cuando el día empieza a dejar de ser día.


Lo orondo... cuenta


6 ago. 2016

De lepra, franquismo y amarres







- Mamá, ¡¡ven!! ¡Vamos a jugar a leprosos!

- A... ¿¿ leprosos ?? Qué locura...

Id  hasta aquella pequeña colina. Mirad, alguien ha escrito un nombre utilizando rocas de lava.

Ahora voy yo. Quiero sacar unas fotos al faro.

Mamma mía... qué viento... casi puede con nosotros. Qué fuerza hay aquí. Este trozo de tierra de volcán,  de mar y el viento. Es muy fuerte eh...

- A mi me lleva el viento... ¡mira mamá! Adiooooss.

- Hay una luz muy bonita también. Traigo la cámara porque quiero hacer unas fotos al faro. Son para Susana. Ha tenido una idea estupenda. Le va a regalar a su amor una foto de este faro. Y yo se la voy a mandar. Con dos faros, el antiguo con esa lámpara, y el nuevo largo y altivo.

-¿Vas a mandarle los dos faros para que elija?

- Bueno, quiero enviarle varias perspectivas.

Depende de dónde te coloques y de la luz que haya y cómo la uses... así saldrá la foto. A mí también me encantan los faros. Hay tantas historias...

Ahora es La luz. Déjame un momento.

- ¿Me dejas hacer a mi?

- Claro, pero espera un momento.

- Pues entonces me voy. Si no me haces caso y tampoco me dejas...

- Vete sí, luego voy yo y te dejo hacer una foto.

- ¿Mamá pero por qué hicieron otro faro si ya tenían uno? ¿Hay alguien allí arriba?

... ...

Mamaaaá ven a jugar a leprosos con nosotros.

-  Ahora voy... un momento...

 A ver, ¿cómo se juega a leprosos?

- Pues nada, tu intentas huir pero no puedes porque eres leproso, y eres de los malos, y nosotros, que somos de los buenos te matamos. Tú eres del lado oscuro. Te posee la fuerza.

- No me gusta nada este juego, lo siento, yo a eso no juego. Es espantoso.  Y otra vez el rollito de los malos y los buenos. Pero, ¿vosotros sabéis lo que es la lepra?

- Es como algo en la piel, que se cae, y  te ponen vendas como una momia.

- Es una enfermedad sí, con muy mala prensa además. Es que crea un aspecto de la piel que repele a los demás, y la gente pensaba que era muy contagioso. Ya estaban estigmatizados para siempre. Mira qué palabra. ¡Estigma!

- Por eso tienes que huir mamá...te contagias.

- Es infecciosa, pero no tan contagiosa como se cree.  Antes recluían a la gente en leproserías, lugares, apartados, del resto del pueblo que no contagiado, como este... Mirad...

Barracones para enfermeros y médicos, avenidas, plazas, barracones de enfermos, los crematorios. Y la iglesia...

- Alaaa... ¡Vamos!

- ¿Queréis que vayamos hasta allí? Vale, vamos, pero sin jugar a matar leprosos. Vamos hasta el primer barracón.

- Todo está lleno de graffitis...

Mamá, ¿aquí estuvieron los leprosos? Tengo un poco de miedo.

- No. No tengas miedo, aquí no hubo leprosos. Tiene una historia muy curiosa. Lo hicieron en los años 40 con Franco. Aborrezco esta arquitectura franquista.... Mira la iglesia qué tétrica es, con esa cruz de cementazo... vamos a entrar. No tengáis miedo, sólo es una gran sala de cemento, y ventanas y algún pájaro, mira, esa parece una pardela.

Querían un lugar apartado para los enfermos de lepra. Luego llegaron los medicamentos para tratar la enfermedad, dicen, y no se llego a utilizar como sanatorio.

Luego lo compró un italiano para hacer un macro complejo turístico, y  le paralizaron el proyecto. No sé el motivo...Pero bueno, demasiado cerca de la costa. ¡Y con este viento por dios!

- Cuando yo lo vi por primera vez aún había marcos de puertas, y algunos sanitarios, ahora se lo han llevado todo.

- ¿Se lo lleva todo la gente?

- Pues sí. La rapiña está a la orden del día. Hay restos de cosas, basura, hogueras, latas... la huella del hombre... Ahora viene también gente a hacer prácticas militares, y locos vestidos con atuendos de guerrilleros a hacer como que están en la guerra.

A mí lo de las guerras y las peleas no me gusta. Ya sé, ya sé que sois chicos y todo eso está muy metido en el ambiente pero haré todo lo posible para que lo detestéis.

En un mundo de guerras y terrores intentamos enseñaros la no-violencia... a ver qué pasa... Hay gente muy loca hoy en día. Parece incluso paradójico...

- Mamá, yo voy a ser un niño bueno siempre, no voy a matar leprosos, ni a nadie. Sólo es un juego.

- Muy bien cariño. Gracias.

- Oye mamá, ¿tú sabes cómo se hace un hechizo de corazón roto?

- Ja ja ja... Yo no sé cómo se hace. ¿Y tú?

- Yo sí. Mira, se pinta una flecha en la arena de la playa, en marea baja, después se dibujan unas flores en la punta de esa flecha con una piedra. Luego esperas y miras en esa dirección, y la primera chica que veas, pues ya está. Te enamoras para toda la vida. Y luego sube la marea y lo tapa

- Filtros y hechizos de amor... suena bien el tuyo, ese del hechizo del corazón roto. Por aquí les encantan los amarres de amor casero, cuanto más al sur, más.

La blanca, la roja, la negra, la china, el vudú...

- ¿Tú crees en la magia, mamá?

Me gusta creer en los talismanes, en las piedras de buena suerte, los talismanes que alejan el mal. El cuarzo, el ámbar, la malaquita, la piedra de luna...

Vamos a dar la vuelta, se está haciendo de noche. No sé qué hora es.

Qué más da. Vamos.

La semana que viene habrá lluvia de perseidas. Muy fuerte. Las veremos desde aquí.











Calor vacío polvo viento
Todo por la patria
Nada más


Entre tinieblas

Don´t explain- B. Holiday
 

Aquella casa al lado del cementerio.

Jammin´the blues- Lester Young- This is a jam session.

Repasando redes


Gerry Mulligan sextet- Preludio en mi menor

El flechazo


Take five- Dave Brubeck

31 jul. 2016

Pérez y el salmorejo









- Mamá, ¿cuánto queda para que se haga de noche?
- Por qué lo preguntas. Aún no hemos comido, así que unas cuantas horas, seis, o así.
Los días son largos, llenos de luz  de sol, y de viento. Es verano...
Ah... ya sé por qué lo dices... el diente y Mr. Pérez.
Vamos a darnos un baño todos.
- Ya tengo unas cuantas ideas, quiero dejarle cosas por la casa, para cuando venga. Alguna nota, algo de comida... Papá dice que va a esconder el monedero, porque la última vez que vino, le quitó ¡diez eurazos!
- ¿Pero qué dices? Qué risa.
- Es verdad que desaparecieron diez euros mamá, fue Pérez.
Fue la noche que vino por este diente, me acuerdo perfectamente. Luego vimos sus huellas por la arena de la playa. Es normal, tiene tantos regalos que comprar...
¡De algún sitio tiene que sacar el dinero! Lo mismo que Papá Noel que tiene unos vasallos que cogen dinero de casas para él...
Mamá, como decías que ibas a hacer salmorejo, pues le voy a poner un pequeñísimo tazón con un poco. Eso le va a volver loco.
- Ja ja ja, sí... No va a poder resistirse a mi salmorejo, se lo comerá, buscará tu diente y te dejará algo, seguro. ¿Sabes como llaman en Alemania al Ratoncito Pérez?
- No. ¿Cómo?
- El hada de los dientes, a que es bonito. También se lleva el dientín y deja una sorpresita. Y en Italia le llaman Topolino, que también me encanta el nombre.
- Qué hará Pérez con tantos dientes que coge...
- No sé exactamente, pero yo he oído que los deja en los tejados de las casas donde viven los niños. Incrustados. Para siempre.
Y también he oído que en otras partes del mundo, con los dientes de leche de todos los niños, fabrican unas perlas preciosas, con un brillo muy especial que atraen la felicidad y la buena fortuna.
- Mamá, ¿ tú tienes perlas?
- No, yo no tengo perlas. Nunca he sido mucho de perlas...
Prefiero otras piedras de la Tierra, aunque reconozco que esos tonos iridiscentes que brillan... me gustan.
Bueno... Vamos a comer.
- A parte del salmorejo, que lo tengo ya con un hielo en la nevera dentro de un waterín, le voy a poner aguacate, papaya, y le dejo un cuchillo, y voy a poner una toalla alrededor para que no le moleste el viento, mira, ya lo tengo todo.
- Vale, déjaselo ahí. Genial. Va a estar encantado.
A lavarse las manos...
- Yo también le voy a poner una alfombra delante de la comida, para que no pase frío. ¡Y antes de las diez hay que estar dormidos!
- Sí, eso por supuesto, si no... pasa de largo y no deja nada.
Recordadme que os cuente de dónde viene esta leyenda del ratoncito.
- Venga, vamos a comer.
- Espera mamá, ven, mira, le he puesto también un contenedor pequeño de basura, por si viene comiendo un chicle para que lo pueda tirar. Ven a mirar aquí mamá.
- Oye, que a mí, Pérez me debe también un regalo eh, me parece que  no me trajo nada la última vez...
- Pues no sé...pero el diente se le ha caído a tu hermano, no a ti...
- Qué morro...
- Seguro que Pérez tiene en cuenta que sois gemelos... tranquilo. Qué estrés con Pérez...