10 feb. 2016

Yo no tengo caballo

- Mamá... dame un besín aquí, me he dado un golpe muy fuerte y me duele mucho.
- A ver, ¿ dónde ? Ya veo, está un poco colorado, ¿ te duele mucho ? Yo te lo voy a quitar, cierra los ojitos y respira más despacio.
¿ Notas el calor de mi mano ?
- Sí. Pero me duele...
- Ya... mira, mi mano, no sólo lleva calor, lleva también todo mi cariño y mi intención para que se cure tu dolor. Dámelo, dame tu dolor. Ves, ya casi no duele.
- Duele menos, pero todavía, eh...
- La intención es muy poderosa, mi vida. La intención es como querer algo muy fuerte y poner en ello toda tu energía, y utilizas tu respiración como si fuera un vehículo para llevar ese calor, esa calma, o ese movimiento... allí donde tú quieras, algo bueno a tu cuerpo, ¿entiendes ?
Pensamiento, intención, respiración, calor.
- Sí, ya casi no me duele. Yo me lo imagino como un calor en un trenecito.
- Más o menos, sí.
- Yo quiero que me compres otro Lego, siento como mucha excitación cuando tengo un paquete nuevo y lo abro, y hay una nueva construcción. ¿ Te pongo carita ?
- No me pongas carita y ojitos que me deshaces, bribón, y lo sabes.
- Hace mucho que no me compras nada.
- Pero si tienes cientos de piezas, ¡ Miles ! Incluso tienes juguetes sin abrir desde Navidad. Es demasiado.
- Sí, Papá Noel se pasó este año...
- ¿Sabes lo que dicen los indios ?
- No.
-Pues los indios dicen que no debes acumular más pertenencias que las que puedas cargar sobre tu caballo.
- Yo no tengo caballo.
- Lo sé, tienes que interpretar un poco lo que te digo.
Los indios americanos no tenían coches, eran un pueblo muy sabio, y estaban muy en contacto con la Naturaleza, con la Madre Tierra. Esto es algo que nosotros hemos perdido, siempre entre el hormigón y el asfalto... A veces tenían que salir corriendo a lomos de sus caballos, con sus familias, porque venían otros a atacarles, y no podían tener muchas cosas, ¿comprendes ?
Así, sin muchas pertenencias, se vive más ligero.
- Pues tú tienes muchísimas cosas, la panera está llenísima, y el pajar también, y muchos libros, y todos esos discos, y todas esas cajitas, y zapatos, y...
- Lo sé, cariño, tengo que deshacerme de muchas cosas para avanzar, está claro. Soy una persona que le gusta acumular, lo reconozco, pero por esto mismo te lo digo a ti.
Es una pesada carga, y no podría, ni muchísimo menos cargarlo a lomos de mi caballo...
- Mamá, ¿ sabes una cosa ?
- No, dime.
- No se puede parar de pensar cosas, todo el tiempo en la cabeza estoy pensando cosas, y lo que queda de los pensamientos del día, es lo que se va a mis sueños por la noche.
- Pues sí, seguro que es así. Creo que ya hemos hablado de esto...
- Ayer estuve pensando en que quería tener un conejito. Una mascota conejo, ¿ sabes ?
- Sí, a mí también me encantaría tener un conejito. Nunca he tenido. ¿ Se llevaría bien con Susu ?
- Seguro que sí. Susu es muy amigo de todos. Pero se escaparía, hay que cerrar las rendijas del portón.
- Sí.
- Pues esta noche, soñé con un conejito blanco, pequeño y precioso. Era muy muy suave, y tenía unos ojitos como azules. Quiero uno como el de mi sueño.
- Cuando quieras algo, tienes que desearlo muy fuerte. Mucho, y seguir queriéndolo cuando pasen los días... y si continúa... pues se cumple.

Una ventana al mar.

The summer wind- M. Peyroux
 

La Tierra Pura en Valladolid

Este próximo sábado estaré en Valladolid presentando el poemario La Tierra Pura, en muy buena compañía.
 

Tobías no respeta

- Mamá... ¿ sabes una cosa ?
- Pues no...
- El otro día salimos todos los niños al parque de Santibáñez y
¿ sabes lo que pasó ?
- No, dime.
- Pues que vimos un gato muerto, y le vimos el cráneo, y el esqueleto. Todo por dentro. Y un niño quería pisarle la cabeza.
- Vaya... pobre gato, qué le ocurriría... Pero ¿ por qué un niño quería pisarle, encima de que ya estaba muerto, qué mala intención, no ?
- Sí, y le pisó. No respeta...
- ¿ Pero, quién fue ?
- Fue Tobías. Su cabeza parece un melocotón. Es un poco bruto, sí, está siempre colorado.
- Hay que intentar respetar a todo ser vivo... pero si el pobre gatito encima está muerto, me parece horrible ir a aplastarle, ni siquiera se podía defender. ¿ Qué sentido tiene ?
La vida es un tesoro, un regalo, y no tenemos derecho a quitarle ese regalo a nadie, entendéis, los niños muchas veces son un poco malotes con los animales, tenéis que tener cuidado de no imitar a nadie que haga daño. Lo que hagas a otra persona y lo que digas de otro es como un espejo de lo que hay dentro de ti.
- Y si le digo a Tobías que es tonto es que por dentro... ¿ yo soy tonto? Yo no soy tonto, mamá.
- Muchas veces los niños por hacerse los valientes, o por ser aceptados en un grupo... hacen cosas que no son correctas.
¿ Entendéis ?
- Sí, sí.
- Vosotros siempre pensando cerquita del corazón. Si no está bien, vuestro corazón os lo va a decir... Respetar la vida, ahimsa, ¿os acordáis ? No violencia.
- Sí sí, nosotros no hicimos nada al gato. Nos daba penina. Fue Tobías, que no respeta. Ahimsa, ahimsa...
- Ok. Vamos a preparar algo de cena, anda...
- Mamá.
- ¿ Qué ?
- ¿ Tú crees que ese gatín se fue a morir él solo como en esa historia que nos contabas de los elefantes ? En la que se iban solos a un cementerio para elefantes cuando eran muy viejos y se despedían, y estaba todo lleno de colmillos grandes y enormes costillas y coxis...
- No lo creo cariño. Supongo que tuviera un accidente, un atropello de coche, un perro, una pelea... no lo sé, en los pueblos, los gatitos están libres, van por encima de los tejados entre los tapiales medio derruidos, por las praderas... y a veces se meten en líos, y los perros los corren, y a veces los pillan y los cepillan.
Ya os he contado cómo vi una vez a unos perros cargarse a uno de mis preciosos gatitos hace mucho. Había caído una gran nevada, el gatito venía siempre conmigo de paseo y con Paco, el perro gos d´atura. Habia tal nevada, que Ringo, el gatito, no pudo escapar, y lo trincaron. Muy triste. Luego le enterramos.
- Pobre Ringo, qué penina. Mamá...
- Dime
- ¿ A los gatos se les caen también los dientes ?
- Yo creo que no, nunca he visto a un gato sin un diente la verdad.
- Es que si le cae hay que estar muy atentos para meterlo en una bolsita y que Pérez le traiga algo...
- Está bien, si veo un colmillo por ahí te lo digo. Por cierto, una estudiante del centro, Sara, me ha traído para vosotros un regalo precioso. Dos bolsitas con forma de Pérez, muy bonitas, que tienen un bolsillito para que pongas dentro el diente cuando se te caiga. Cuando vayáis por el centro os lo doy. Son una monada.
- A mí me toca ir este jueves.
Tengo muchísimo hambre. ¿ Puedes hacer acelgas al vapor y patatas de bar ?
- Claro, allá voy.
- Gracias mamá te quiero mucho.

La Ley


- Mamá
- Qué cariño...
- Tú... ¿ Has infringido alguna vez la ley ?
- Pues... déjame pensar... sí. Yo creo que sí. Alguna vez...
- ¿ Sí ? ¿ Cuál ?
- Pues por ejemplo saltarme un semáforo en rojo.
- ¿ Te has saltado alguna vez un semáforo en rojo ?
- Sí, alguna vez, y también he aparcado en un estacionamiento para inválidos, y también he entrado por dirección prohibida.
- Te van a pegar una multa, mamá.
- Sí... es verdad. Intentaré no infringir la ley más. A veces es difícil.
Sabes, las leyes están muy bien para regular, para organizar, pero a veces no son muy justas, y no son las mismas para todo el mundo. Y no me refiero sólo a las de tráfico...Eso me enfada mucho.
- No te enfades mamá. Violencia engendra violencia.
- Jajaja, es verdad. No me enfado, pero ¡ me encabrita!
- ¿ Qué es encabritar ? ¿ Como subirte a un cabrito ?
- No exactamente cariño... es como sinónimo de enfadarse, pero sin llegar a la violencia.
- Ah vale. Yo también me encabrito muchas veces con Nicolás
- Ya lo sé, ya... juntos os estáis todo el día picando y al mismo tiempo sois inseparables. Es estupendo tener un amiguito siempre al lado eh... en el cole, en casa, con los abuelos, en el coche...
Esta semana en el Centro de yoga estamos viendo Ahimsa con los estudiantes. El Yoga se asienta sobre unas bases, ¿ sabes ? los yamas y los niyamas. Antes de hacer posturitas y acrobacias y ejercicios de respiración... hay que pasar por estas bases, como normas de comportamiento universal, ética, y no deberíamos infringir estas leyes. Esas sí que son leyes de verdad
- Y qué significa Ahimsa.
- Quiere decir no- violencia. Fíjate. Lo primero de todo, antes de nada. No agresión. Y luego sathya, decir la verdad, asteya, la honestidad y más...
- Mamá
- Dime... pero...¿ Entiendes lo que te digo, ratón ?
- Sí, sí... sabes.. este momento de entrar en la camita y coger tu calorín de las piernas es lo que más me gusta del día. Estás muy suave. "Soy del club mamá"
- ¿ Te he dicho hoy que te quiero ?
- No.
- Pues te quiero, es más, te adoro tiernito y lleno de vida.

5 feb. 2016

Azafatas del aire

 


Ya son las doce. Medio día.
Ha pasado media mañana. Qué bien se está en casa. Suave y tranquila, menos mal, me encantan estas largas horas que van transcurriendo entre ventanales, el patio, la iglesia y la calle, fogones, algunos ratos de silencio,..lecturas y música , salidas y entradas al exterior y al interior, pájaros que suben y bajan y cruzan el ventanal del patio, y se apoyan en las ramas de la higuera, del peral, del tejado de la iglesia, de la valla, comiendo el pan que les echamos para que vengan, para que les veamos, ver la vida bullendo y en movimiento, sin tráfico ni comercio ninguno alrededor. Chet Baker, lleva toda la mañana acompañándome, meciéndome, y el gato, Susu, con su ronroneo, y sus peticiones y sus caprichos. Cómo me gustan los gatos. Cómo me engatusan con sus ojos golosinos.... Hay entendimiento. Desde hace mucho tiempo me visualizo a mí misma, de vieja, con gatos alrededor. Yo sola. Y tan a gusto.
Están a punto de llegar, llega el ruido, el revuelo, las risas y los gritos, la vida bullendo alrededor.
- Hola mamá, ¿ qué estás haciendo ?
- Hola amores, besos y achuchones primero... estoy aquí tranquila, con mis cosas, ya sabes.
- ¿ Has estado con Susu toda la mañana ?
- Sí, aquí ha estado pegadito a mí. Tan ricamente en amor, silencio y compañía.
- Me gusta mucho este gatín, su culito, su cola, y su manera de decir miuu, miuuuu, es adorable.
- Tú sí que eres adorable. La mañana ha sido deliciosa y muy productiva. Me he puesto al día en unas cuantas cosas y me ha dado tiempo a una buena práctica. Me siento muy bien. Adoro las largas mañanas de invierno con sol en esta casa. Madrugar y alargar...
- Mamá, me acabo de reír de una desgracia ajena, jajaja,
- Pero ¿qué dices ?
- Sí, a Susu se le pegó en la boca una de esas barritas de comida para gatos y no podía quitársela, y a mí me daba mucha risa.
- Ya sabes que no hay que reírse de las desgracias de los demás. Tenemos que ser más compasivos. Todos.
- Oye mamá...
- Dime
- Tú, ¿cuando eras pequeña qué querías ser ?
- Jajaja, yo... durante una larga temporada quería ser azafata de vuelo.
Era lo que quería ser. Recuerdo que con diez años más o menos...
escribí a una agencia de azafatas para recibir información. A las pocas semanas, cuando ya casi había olvidado aquella carta, un hombre llamó a la puerta de casa, una tarde. Mi padre abrió la puerta, le dejó pasar, y recuerdo que empezó a sacar carpetas e información sobre los requisitos y estudios que yo debería llevar a cabo para ser azafata de vuelo, jajaja, no se me olvida, mis padres casi me matan, que cómo se me ocurría... que era muy pequeña... que por qué mandaba un señor a casa... El abuelo siempre era muy temeroso de la gente que entraba en casa.
- Pues no sé por qué te riñeron...
- Ya... por aquel tiempo que era 1978... yo estaba entusiasmada con una serie Flying High, Azafatas de vuelo, tres chicas americanas azafatas, en especial me encantaba Connie Selleca. Recuerdo la sintonía de la serie, una orquesta con muchos vientos... Ya ha pasado mucho tiempo desde aquello.
Después quise ser pintora, y gimnasta, y bailarina, traductora... y yo que sé, muchas cosas. Tú también vas a cambiar... ya ves, hace poco tiempo queríais poner una ferretería y ahora queréis ser inventores...
Hay que hacer caso al corazón. Encontrar ese don que todos llevamos dentro, escuchar, hacerle caso y luego perseverar.

Recuerdo cuando entré en aquel centro de yoga, con ventanales a Ordoño II, a aquella clase con Chus, mi primera profe, vi algo en sus ojos, sentí algo muy fuerte. Ese día decidí dejar todo atrás y dedicarme al yoga. Pero no dije nada a nadie, ¿ entiendes ?
Me pasé tres años empapándome, practicando... y después todo llegó, cursos de formación, viajes, nuevos amigos y colegas, dejé mi trabajo anterior y todo fue encaminado a esto.
El yoga se convirtió en pasión y profesión. Ya hace diecisiete años de todo esto. Y no me arrepiento ni de un solo día. Estoy contenta con mi trabajo, con mi familia, con mi vida.
Tú también encontrarás tu camino, seguro, pero antes verás muchas cosas durante el recorrido
- Mamá
- Dime
- ¿ Me pones un capítulo ?
- ¿ De qué ?
- ¡ Pues de las azafatas del aire ! De lo que estamos hablando, de esa chica que te gustaba tanto...

El frío y la niebla al amanecer.













Almost Blue- Chet, siempre Chet. Siempre.

Los homúnculos

- Hola mamá. Qué te pasa.
- Estoy un poco triste. Me enfadé con tu hermano, y él se enfadó conmigo y no supe hacerlo bien. Sabes, no es fácil ser mamá, igual que no es nada fácil, tampoco, ser un niño. Muchas veces dudas de que las cosas estén bien hechas, otras veces no tengo la capacidad, o el buen entendimiento, o la comprensión, o la compasión... no sé, cariño.
A veces las cosas se oscurecen un poco. Es como si estuviéramos en una línea más o menos siempre, pero a veces vamos por debajo de ella, o por encima, ¿ sabes ? y hay un espacio de tiempo entre la bajada y el volver a la línea horizontal. Un lapso necesario para poder darte cuenta, analizar, aprender algo, al fin y al cabo. ¿ Entiendes ? No siempre es todo lineal. Tanto por arriba como por debajo
- ¿ Estás enfadada ?
- No. No estoy enfadada, ya se me pasó el enfado, lo que tengo es como ese poso que queda en el carácter, como un sedimento después del enfado, aquí, en entre las costillas.
¿ Tú crees que tu hermano también estará aún con ese poso dentro - No. Seguro que él no se acuerda.
- Ah. ¿ Tú crees que él ya lo olvidó ?
- No estés triste mamá. Pasa la página.
- Tienes razón.
- Yo ya he pasado cinco mil páginas. Ayer acabé un libro.
- ¿ Un libro ? Me dejas impresionada cariño... Pero, ¿ a qué le llamas tú exactamente "pasar página" ?
- Pues es como una mancha. La limpias y se va.
- Me chiflan tus ideas ratón, soy súper fan tuya.
- Con cada libro que terminas, que son muchas páginas, se te instala algo en tu cabeza que te ayuda a pasar las páginas.
-¿ ¿ Algo se instala en mi cabeza ? ? Algo... ¿Como qué ?
- Pues como un Angry Bird.
- Ja ja ja... ¿ Un Angry Bird en la cabeza ? Qué locura... qué risa.
- Pues con el tiempo vas teniendo muchos Angrys que te ayudan, pero son pequeños, mamá, muy pequeños.
- ¿ Como homúnculos ?
- ¿ Qué son homúnculos ?
- Ahora sí.... Son como hombrecitos diminutos, como de un palmo, tenían que ver con la búsqueda de la Piedra Filosofal. Los alquimistas hablan de ellos. Los hacían con pelo de otros animales, ¿ sabes ? y añadían carbón y mercurio, y se hacían híbridos y trabajaban. Como los Golems, barro y una chispita divina.
Pero esta es otra historia mi niño, ya hablaremos más de todo esto. Seguro que mi homúnculo estaba dormido, y no me pudo ayudar.
Gracias por hacerme pasar la página. Eres un amor.
- Oye mamá, dame un besin aquí, es que me acabo de dar un golpe sin querer...

El frío, el sol, un padre y un hijo.


Songs for Drella- Un full de Lou, LOu Reed.

Hazle caso al corazón.





- Me molesta mucho una muela... se ha roto un trocito ayer en el Oriente Medio comiendo la tapa, de repente.
-Y... ¿ qué has hecho con la muela, mamá?
- Pues la tiré.
- Pero... ¡ no sabes que la tienes que poner debajo de la almohada para Pérez !
- ¡ Ostras es verdad ! pero tú crees que funcionará con un trozo ? Tiene que ser un diente completo.
- Sí, sí.. pero si ya la has tirado pues nada, tú te lo has perdido. A mí se me está moviendo este diente, mira, creo que se me va a caer pronto. Tengo unas ganas ....
Para que me traiga algo Pérez, y también para meter todo el tiempo la lengua en el agujero, eso me encanta.
- Jajaja, te gusta meter la lengua en el agujerito...
- Sí, ahora hace así como cli cli cli y se balancea como si estuviera en un columpio. Es un diente contento.
Yo quiero que Pérez no se lo lleve, para ir almacenando todos mis dientes en una bolsita y así cuando sea mayor... ¡ tendré mi mandíbula completa!
- Bueno, ya veremos lo que pasa con ese diente y con Pérez, ay qué ratoncillo. Pero no lo muevas tú. Deja que la naturaleza haga sus cosas tranquilamente. No hay que forzar. Todo va llegando, y cuando te des cuenta ya se han caído todos los dientes de leche. Hay que tomar calcio, vitamina D y K2. Y a ver si no te salen como a mí... con apiñamiento.
- Yo no quiero que estén mis dientes "empiñados".
- Eso espero.
- Mamá...
- ¿ Qué ?
- Soñé que tenía un Triceratops muy pequeñín que nunca crecía y estaba siempre conmigo. Se defendía el solo de todo y también me defendía a mí. Era delicioso. Me gustaría tener uno, para que jugara también con Susu.
- Eso va a ser un poco difícil... hace mucho que no hay dinosaurios y además, cuando existían no eran tan pequeños como un gato.
- Siiiii, yo vi una peli que salían hombres con dinosaurios, no era de dibujos animados, era " de normal".
- Eso es... una peli. Pero muchas pelis son ficción, algo que alguien imagina y lo lleva a un libro o a la pantalla, pero no es real.
- Pues en mi sueño era muy real.
Tú siempre dices que hay que hacer caso al corazón, ¿no? Eso de que el corazón tiene razones que la cabeza no entiende... pues a mí me dice mi corazón que los dinosaurios siguen existiendo .
- Sí, es verdad, hay que hacer caso al corazón...aunque eso te lleva, a veces, a lugares de los que es difícil salir, que no comprendes con la cabeza.
- Mamá, la cabeza está un poco loquita. Hazle caso al corazón.
- Pasión o cordura... difícil tándem... Te voy a decir otra de esas frases que te gustan, Nicolás:
No hay amor sin locura, ni locura sin amor.

3 feb. 2016

El frío

My funny valentine- Chet Baker


Yo creo que Papá Noel no existe


- Mamá, ese cuento de El Ruiseñor ya lo leímos, ¿ no te acuerdas ?
- Pues no. No me acordaba... Pues empezamos otro.
- Vamos a leer este de La zorra y la cigüeña.
¿ Has visto ? ¡ He leído yo sólo el título del libro !
- ¡ Sí ! Qué maravilla Martín. En breve me leéis vosotros a mí. Yo elijo el libro y vosotros seguís hasta que me duerma, qué felicidad...
- No. De eso nada. Sigues leyendo tú.
- Vale, pues yo elijo. Vamos a empezar hoy un poemario de un amigo. Se titula Gominolas en los bolsillos.
- Mamá, ¿ a ti te parece que ese es para niños ?
- Sí, ¿ no ves esa niña en un columpio en la portada ? Y además... gominolas... Lo escribe su papá, se llama Jorge M. Jorge M Molinero a su niña, una preciosa Julieta que conocí el otro día.
Me encantan estas dos citas con las que abre, mira la del Barquito de cáscara de nuez, que nos sabemos la canción, y la última, de Jose Ignacio Lapido No digas que no te avisé. Magnífico. Vamos allá.
- Mamá.
- Dime Nicolás
- Yo creo que Papá Noel no existe.
- Ah.. .¿ no ? ¿ Por qué me dices eso ahora ?
- Pues por varias cosas. Yo creo que son los papás que por la noche van a comprar regalos y los dejan en el árbol. Mira, Papá Noel está muy gordo y no cabe por ninguna chimenea, y además si entrara se mancharía completamente de negro, y las chimeneas son muy estrechas para él.
- Ya...
- Además creo que eso de que una persona vuele es una fantasía, nadie puede volar, y otra cosa... que nadie tiene tanto dinero para llevar a toooooodos los niños tantos juguetes.
- Y... ¿ qué hay de eso de la magia...?
-Yo creo que la magia no existe. La magia de los magos son todo trucos. Martín, ¿ a que no existe ?
- ¡ Sí existe !
- Pues yo creo que la magia es otra cosa
- ¿ Qué es la magia para ti ?
- Pues por ejemplo convertir un hombre en un sapo.
- Sí. Eso sí que es mágico. Mira yo creo que la magia depende de ti. Si tú quieres creer o no.
- Bueno... puede ser que... es que tú, mamá, no sabes una cosa.
- ¿ Qué ?
- Lo que hace papá Noel es que abre un portal a otro mundo y de ahí coge los polvos mágicos, y así abre cada casa. Lo de las chimeneas no puede ser.
- Entonces... ¿ sí ?
- Sí. Pero tiene algunos ayudantes. ¿ Quieres saber quién es el que le ayuda ?
- Claro, dime.
- ¡ Pérez !
- ¿ Pérez ? Ah, el ratoncito.
- Sí. Ese sí que sabe, anda por ahí con lo de los dientes pero ¡ roba dinero! A nosotros nos robó un billete de 10 eurazos el año pasado. Y todo ese dinero es para papá Noel.
- Vale, pues por hoy... quedamos en que sí existe entonces . Vamos con nuestras poesías para Julieta.
- Te quiero mucho mamá.
- Yo también te quiero mucho mamá.
- Yo sí que os quiero, venga acurrucaos aquí y escuchad...

2 feb. 2016

El Robapelis

- Nosotros queríamos poner una ferretería juntos, Martín y yo, pero ahora ya no queremos.
- Ah... ¿ ya no ? ¿ Habéis pensado en otra cosa ?
- Bueno, yo quiero ser inventor. Tengo varias cosas pensadas. Lo primero que voy a hacer es el Robapelis.
- El Robapelis... Y esto...¿ para qué sirve ?
- Bueno, pues tú estás viendo una peli que te gusta, ¿ no ? cualquiera, por ejemplo La Guerra de las Galaxias, entonces cualquier personaje que te guste mucho, pues lo saca de la peli y lo trae a tu casa, al sofá.
- Ah, pues me gusta mucho este invento... Ya se me están ocurriendo varios personajes para traerlos a mi sofá...
- Es como una cámara que hace una foto del personaje que quieres traer y luego ¡ Pssssss ! le das a un botón y ya le tienes ahí enfrente de ti "en normal".
- Pues qué fácil parece...
- También voy a hacer un invento que consiste en una máquina que te deja como estás.
- Ah, ese también me interesa. Que me deje como estoy ahora mismo, ya no me haré más viejecita y mi chasis permanecerá impecable. Me encanta. ¡ Así podré hacer todas las posturas de yoga siempre !
- Martín también quiere ser inventor. Tiene varios inventos pensados también, el primero será un robot que hace todo lo que le pidas, se llama La casa del espacio.
- Nos espera un gran futuro... De momento hay que aprender a leer, a escribir, a hacer operaciones con los números, y luego tendréis que estudiar muchas cosas como física y química, matemáticas, ergonomía, semiótica.. no sé.. y muchísima paciencia para hacer experimentos, que fallen, y vuelta a empezar.
- Yo ya he hecho el primer experimento, ¿ te lo explico ?
- Sí, dime...
- Mezclas aceite con vinagre en un tubo de ensayo, lo agitas bien un rato y luego lo dejas. Ves que se mezclan ¿ no ?
- Sí, como una emulsión.
-Pues luego ¡ se vuelven a separar ! Y lo mejor de todo es que ¡ Lo puedes utilizar para echar a la ensalada ¡
- Está bien. Aún queda bastante para que empieces con el Robapelis y todo esto. El paso del tiempo es algo muy curioso, en el cómputo general parece que es mucho tiempo en tu vida pero después todo pasa tan deprisa... dentro de unos años, cuando menos me dé cuenta ya estaréis estudiando por ahí en alguna facultad y en breve viviendo en algún piso de estudiantes con otros amigos... y dejaréis este nido vacío.
- Yo quiero estar con mamá. No quiero vivir con ningún estudiante.
- Bueno... dentro de unos años no opinarás lo mismo, ya verás.
- ¿ Sabes una cosa mamá ?
- Si quieres saber si un jamón es bueno o es malo, tienes que comerlo sólo. Sin mezclarlo con pan. Me lo enseñó el abuelo.

Atardecer de invierno que más parece primavera.


Fine and Mellow- Billy Holiday

Los fetiches

- Llevas con esa cachita toda la semana. Es muy dulce verte ir con ese palito a todas partes. Te he visto en la siesta, en el vater, en la arena, comiendo... pero me temo que no vas a poder subir al avión con ella.
- ¿ No ?
- Pues me parece que no. A ver qué opina papá, pero yo creo que será muy difícil que en el control de policía te dejen pasar... es un palo muy grande. Y según están las cosas... las medidas de seguridad en los aviones son a veces excesivas, a veces incluso absurdas.. pero es lo que hay.
- Y... ¿ No lo puedo meter en la maleta ? A ver...
Uhm... no cabe, y en esta tampoco. Y en la mochila tampoco.
- Mira Martín, donde vamos es tierra de bosques, de muchos árboles. Podremos ir la semana que viene a buscar una nueva cachita. Yo creo que te debes preparar por si no puedes pasarla. No te frustres. No llores. Te voy a conseguir una cachita estupenda para ir al monte.
- Es que se me ha roto... Ya no vale, mira, ya no me llega ni hasta la rodilla.
- Bueno pues mejor así, la verdad. Dile adiós a tu palito.
- Pues llevaré a Leoncio.
- Me parece bien. Se acabó la cacha ¡ por fin!
Nunca os había visto llevar un peluche a cada uno en la mano, es muy bonito. Siempre me ha parecido muy tierna la imagen de los niños con un peluche enorme colgando y corriendo detrás de sus padres llenos de maletas por los aeropuertos.
Es increíble lo rápido que cambiáis de actividad...
- Oye mamá. Esto está demasiado rico para ser verdad...
- Me alegro de que os gusten. Yo los llamo emparedados de viaje.
- Mamá, cuando te mueras ¿ qué prefieres, que te entierren o que te incineren ?
- Yo prefiero que me incineren. Este cuerpo es como un traje de alquiler. Hay que devolverlo a la Tierra al final de la vida.
Yo quiero que mis cenizas se esparzan por el mar o por las montañas del pantano de Luna. No me gustan las cajas de difuntos.
- El abuelo también quiere que le incineren, y la abuela. Yo vi a Tayo cuando le enterraron, en su cajita, y no me gustó. Se quedó allí.... solo y ...
- Claro, se terminó su vida. Murió. Fuimos a despedirle. A acompañar a su familia, que estaban tristes. Pero él vivió siempre muy contento.
- Mamá...
- Dime.
- ¿ Puedes darme otro emparedado de viaje ?

Zoográficos en León

Fue un auténtico placer acoger en León a Rodrigo, editor de Zoográfico diseño editorial, Laura Fraile, Antoine Lamarck, Jorge M. Molinero y Carlos de la Cruz & Huini.

Poética y rocanrol

El Gran Café ultima la reapertura de su planta de referencia con un encuentro de músicos y poetas de la mano de la leonesa Silvia Chica.


  • Los músicos leoneses Marcos Cachaldora, Silvia D. Chica y Gonzalo Ordás. - vicente garcía
    Los músicos leoneses Marcos Cachaldora, Silvia D. Chica y Gonzalo Ordás. - vicente garcía

  Foto: Vicente García
Texto: Pacho Rodríguez

Mientras abajo se cuece con expectación el nuevo Gran Café, en la planta de arriba, hoy a las 20.30, habrá un desembarco con bandera de conveniencia de la poética del rocanrol. Un cóctel que explota como abrazo en verso de la mano de Silvia Chica, leonesa polifacética que organiza, participa y, para rematar la sesión, se sube al escenario musical con Los Tres Norteamericanos, un artefacto que une, a lo literario de la jornada, un repertorio en crecimiento, también de la mano de Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora, músicos apetecibles a los que para pillarlos hay que echarles un Delta Galgos. Pero lo de hoy es un combinado de rock and poetry para los sentidos, a poder ser más de cinco.
Porque los ingredientes, de la parte escritora, serán Carlos de la Cruz (Los gigantes de Potsdam, 2015), Jorge M. Molinero (Gominolas en los bolsillos, 2015), Antoine Lamarck (Mapas de libertad, 2015) y Laura Fraile (Mujeres que tararean canciones inventadas, 2014), junto a la anfitriona Silvia D. Chica, que presentará, junto a lo de cada uno, La tierra pura (2015). Material fresco que hay que agradecer a un editor que camina entre lo cercano y la artesanía, como si su negocio partiera del compromiso.
Se trata de Rodrigo Córdoba, responsable del sello Zoográfico, fundado en 2009 y que parece que ha apostado porque el movimiento se demuestra, en este caso, escribiendo a vida abierta. Y como invitado especial, Vicente Muñoz Álvarez, un autor empeñado en dignificar la cultura de manera insobornable, y que acaba de publicar el libro Cult movies. Películas para la penumbra, lo que corrobora que lo suyo es actitud pero con un ojo siempre puesto en el esfuerzo de estar disponible cuando llegan las musas.
Sonidos de altura
Como el Gran Café es santo y seña de la escena musical del Norte de España, la aportación sonora parece que viene incorporada a cualquier actividad de la que sea sede. Y hoy, el rizo se riza con tres leoneses pero que proponen nombres inconfundibles en versiones que merecen el aplauso sólo por el atrevimiento. Porque si hablamos de Pretty Things, J. J. Cale, Billie Holiday, Love, Townes Van Zandt o Shocking Blue, por poner varios ejemplos, que es lo que tocarán Los Tres Norteamericanos, el nivel superará la segunda planta y habrá que subir, tal vez algún día, a la tercera, que también la hay...
Así, la fiesta presentación que cerrará este trío será también la de un arandino, tres de Valladolid y dos de León, que parece que suena a menos rocanrol, pero que hay que adelantar que lo traen puesto de casa. Y que si Blas de Otero decía que le quedaba la palabra, a este colectivo impulsado por Rodrigo Córdoba lo que les queda es lo mismo. Pero para este siglo empeñado en caminar sin contenido, ellos traen la búsqueda de la tierra pura que dejarán para sus hijos, en un mundo, si no mejor, al menos lleno de palabras y acordes. En definitiva, lo que al final resulta ser la tecnología punta de la que presumir en esta ciudad llamada León.

La mosca

- Venga chicos, a ponerse el pijama que nos vamos a la cama. Siempre retrasando el tema...
- ¡ Mamá !
- ¿ Qué pasa ?
- Mira, ahora, justo ahora me están creciendo los pies. Es como un aire sensible por las piernas. Lo noto perfectamente. A veces también lo noto en los brazos. ¡ Me están creciendo los pies !
- Jajaja, pues sí, en algún momento te tienen que crecer, eso está claro, pero que lo notes así... como un aire sensible, me hace gracia. Y ¿ a ti Nicolás ?
- Yo también lo noto cuando me crecen, es como un dolor pero sin dolor, y se estiran las piernas, me hago largo.
- Venga, a la cama. Leemos un poco.
- Mamá....este es el momento mejor del día, cuando nos metemos juntos en la cama y siento tus piernitas y el calor.
Nos cuentas otra vez lo de la teletransportación y ese que se convierte en mosca enorme, las manos y las uñas, y con pelo y los ojos grandes, y luego la mosca tiene cara de hombre y sale volando ...¿ Nos lo cuentas ?
- Luego tenéis pesadillas con esas historias, y oigo gritos en medio de la noche. Mejor contamos el de Pulgarcita, la pequeña niña que nació de un capullito de jazmín y dormía en una nuez.
- Ese es un rollo. Y además ñoño. Mamá, ¿qué habría pasado si se mete una araña, o una gallina en la misma cabina de la teletransportación con el hombre ?
- ¿ Una gallina ? Esa sí que es buena, pues no daría nada de miedo. Lo que daría es mucha risa.
- Yo quiero ver esa peli para ver a esa mosca. Mamá ...
- Dime.
- ¿ La mosca y el hombre eran amigos ?
- Yo creo que no. No conozco a nadie que sea amigo de una mosca.
- A mi me encantaría meterme en la cabina con Susu, y así me iría transformando en gato, y sería como ¡ el gran padre de Susu ! Un gato enorme.
- Ay qué ocurrencias. Venga, vamos a lo nuestro... a leer, a escuchar, todos los días... ¿ Os dais cuenta ? Llevo leyendo algo para irnos a dormir desde hace ya unos cuantos años. Al principio no entendíais nada de nada, pero ahora, ya comprendéis casi todo. Me gusta que estéis muy atentos y también me encanta sentir cuando caéis en el sueño profundo.
Cuando erais bebés, os tarareaba una canción, no sé si os acordaréis, siempre era la misma, y a veces estaba más de media hora con el tema...
- Yo no me acuerdo.
- Normal, pero seguro que te suena cuando la oigas... empezaba así: ...Are you lonesome tonight, do you miss me tonight...
- Ah sí... me suena.
- El gran Elvis. Es una canción preciosa, con una cadencia que mece y duerme. La escuchasteis miles de veces cuando erais bebés, uno a cada lado de mamá. ¿ Queréis que os la cante ? Mañana la tocamos con la guitarra.
- Bueno, nosotros preferimos ahora que nos cuentes otra vez lo de la mosca.

Que lo sepas

- ¡Cómo mola Martín ! Vamos a ir solos a la tienda. ¡Solos a comprar! ¡ Por primera vez ! ¡ Yu huuuuuuuu !
- Claro, ya es hora. Tenéis que ir con cuidado. Por la acera, sin correr, y no montéis ningún número en la tienda. Cogéis el pan, y le dais el dinero. Os dará algo de cambio. Y sin correr, volvéis.
- Sí, ¡ Vamos !
- Sin arriesgar.
- ¿ Qué es arriesgar, mamá ?
- Pues hacer algo que ponga en peligro tu cuerpo, ¿entiendes ? Como ayer cuando querías demostrar tus habilidades de escalador por la roca y un pie resbaló y te arañaste todo el costado y el brazo, y te hiciste daño... Eso es arriesgar. Ver antes de que pase. Prever. Así que despacio... Nunca daño al cuerpo. ¿ Ok ?
- Sí, vamos, vamos.
- Cuando volváis empezaremos a recoger, limpiar, y preparar mochilas y maletas. Ya nos queda muy poco tiempo aquí. Viene un cambio.
- ¿ Ya nos vamos mañana ?
- Sí. Hay que ir despidiéndose. La verdad es que me encanta este lugar. La sensación de unidad es muy potente, con vosotros , con papá, con la Naturaleza. Veros desnudos y libres, muy contentos corriendo por la duna, nadando como sardinas, y durmiendo muchas horas. Siempre tenéis un aspecto estupendo en este pueblo. Os sienta bien, la verdad.
Me chifla ver el amanecer, además, desde la ventana.
Y... vuestros juegos en el espacio exterior; cómo la costa, y el mar os proporciona cosas para jugar entre vosotros. Las maderas que deja la marea alta en la playa, las redes rotas, los utensilios de pesca, esos botecitos que contienen fósforo y se iluminan cuando los pescadores tiran la caña desde el muelle de noche, muchas bolitas de colores, muchísimos mecheros oxidados entre las piedras.
¿Os acordáis el año pasado ?
- ¿De qué ?
- Durante una semana recogisteis todos los mecheros oxidados que encontrabais por La Punta. Todo lo que trae la marea va a parar ahí siempre.
Pues llegué a tener en casa más de treinta mecheros. Una colección preciosa...
- Ah, sí, ya me acuerdo. Muchos de ellos tenían gas, y otros agua dentro. ¿ Aún los tenemos ?
- No. No me puedo quedar con todas las cosas que me traéis. Lo siento. Me encanta almacenar... pero no tanto.
Bueno, lo que quería decir es que me gusta que no haya juguetes inteligentes que hablan por aquí, y que la Tierra es generosa, y cálida. Y que a vuestros cinco años el mundo es un lugar maravilloso para vivir.
Cinco años de amor. Los primeros, entre algodón. ¡Prueba conseguida! La base de vuestras vidas, un colchón y cimiento donde apoyar toda vuestra estructura. El edificio que ya habéis empezado a construir.
Todos los niños se merecen cinco años de dulzura y bienaventuranza al menos. Eso pienso yo. Y papá también, os lo aseguro.
- A nosotros también nos gusta mucho estar aquí.

 ¿ Cuándo volvemos ?
- Pronto seguro. Ahora toca de nuevo aprendizaje, conocimientos en el cole, las normas sociales, los semáforos , el frío y las ropas, el coche, relacionarse con otros niños, el cambio de clip... y ¡ los abuelos !
- Pues que sepas que, menos los abuelos, a nosotros no nos hace falta nada de todo eso. Que lo sepas.
Mamá ... Qué es ¿ Buena venturenza ?

La convivencia

- ¡ Hombre ! ¿ Te has levantado tu sólo hoy de la siesta ?
- Sí... no me gusta estar solo. Quiero que alguien esté conmigo cuando me despierto. Y por la noche cuando me voy a dormir también. Si no... tengo miedo, de la cortina sobre todo.
Pero no me des ahora una lección de miedo mamá.
- Ok, no hay lección de miedo, si estás todavía con los sueños por aquí rondando, y un poco sudoroso. Anda ven, me gusta porque ahora estás muy tierno. Ven conmigo.
- Mira mamá, cuando te despiertas, es como si no tuvieras fuerza. Entonces yo tengo un truco. Aprieto así, el puño, muy fuerte, y así se concentra la fuerza y ya está.
Esta mañana se ha discutido mucho en esta casa. Ya me canso. No me gusta escuchar tanta discusión.
- Tienes razón cariño, ¿ sabes ? La convivencia no es fácil. Te darás cuenta cuando vayas creciendo.
- ¿Qué es convivencia ?
- Con - vivencia: vivir con. Compartir, coexistir pacíficamente entre personas en la misma casa. Ya sé que a veces, lo de pacíficamente... no funciona. Todos tenemos que poner de nuestra parte. A veces hay que cambiar algunas cosas. Hablar sin reprochar, sin defenderte, sin agredir.
No es lo mismo vivir tú solo que con otras personas.
- Yo sé que antes de querer cambiar a los otros, tienes que cambiarte a ti mismo, y eso es muy difícil.
- Me dejas alucinada con las cosas que dices....Tienes toda la razón. La gente no cambia, la esencia siempre permanece. Dice un refrán árabe algo así como que no se puede enderezar la cola de un perro... No sé. Hoy estoy un poco triste cariño, todo este tema de la mañana me ha dejado un poco KO. Como que no tengo muchas ganas de reír.
-Mamá, cambia el clip. Abre tú ahora las ventanitas de atrás. Pero... ¡ no pongas esa carita !, Mírame, a ver una sonrisita... Estamos aquí contigo, ¿ no nos ves ?
- Sí cariño, os adoro.
- Mamá, yo es que soy un poco pequeño para entender algunas cosas...
- Lo sé. Tiempo, cuestión de tiempo. Pero me gusta tu cabecita. Gracias por estar aquí conmigo ahora. Lo valoro mucho.
- Yo también te adoro, mamá. Ven con nosotros a hacer la croqueta por la duna. Verás cómo se te pasa todo y te vuelves a reír.

Todo es de la naturaleza de una ilusión


150 Haiku



150 Haikus.
Doy por finalizado este pequeño y sencillo trabajo que me propuse un día de verano al lado del mar.
150 Haikus. Aquí están, en este blog de La Tierra Pura. Algún día verán la luz en papel

Has de confiar
los pétalos se abrirán
cuestión de tiempo.

26 ene. 2016

La sombra

Luego está el otro lado,
la sombra,
Ese enfrentamiento brutal con una realidad en la que no se puede pasar página.Algo que te hermana de lleno y rotundamente con todas las madres de este planeta Tierra.
La pérdida de espacio psíquico.
Esa dedicación al otro, tus hijos, dos, juntos y a la vez, algo sagrado, milagroso e intocable. La vida haciéndose paso. Escisión en tres de mí misma y fusión de dos, mejor dicho de tres, parcelas emocionales enredadas con los sentimientos más contradictorios. Tempestad y vendaval emocional.
Las dudas, los cambios de humor, el miedo, la soledad, la desesperación, las salidas de tono teatrales contempladas con asombro, la contradicción interna, la cantidad de ocupaciones extras que se instalan y se quedan en tu vida, las pérdidas de los espacios exclusivamente personales durante largos espacios, el cambio en la comunicación, la desesperación y los volcanes emergiendo del centro del propio cuerpo.
Pero está mal visto hablar de ello. De eso no se habla.
El control de esfínteres, la comunicación, y mi limitación, las demandas emocionales y mi limitación, las necesidades más básicas, estar presente, presente, presente, las nuevas enfermedades, el dinero, las exigencias afectivas, la confusión, la sexualidad, la autocrítica, el victimismo,... si realmente las mujeres fuéramos conscientes, plenamente, de lo que el reto de la crianza significa, la población menguaría considerablemente. No me cabe la menor duda.
Todo esto es karma, supongo. Qué es lo que yo tengo que aprender de todo esto... echando la mirada hacia atrás.
Lo más difícil, y probablemente lo único que valga la pena en mi vida. En fin... está a punto de sonar el despertador.
Un día más, con muchos motivos para levantarme.

- Vamos cariño, ya es hora de levantarse, comienza un nuevo día.
Y todo esto... se disipa contemplando una sonrisa, una piel suave y tibia, y la primera petición del día...

El daño

- ¿ Has visto qué bajísima está hoy la marea ? El agua está muy lejos, mira todo ese fondo que siempre está cubierto de agua. Y huele a mar intensamente, ¿ Te das cuenta ?
- Sí, huele a pescado.
- Sí, mucho, a marisco, a bajío. Los pesqueros ya han regresado de la faena de hoy, mira, aún está ese barco rojo que vemos llegar a estas horas al muelle.
- ¡ Mira mamá ! ¡ Es Buen viaje !
- Es verdad, ahí está. Pero, qué hará por aquí... él vive en La Punta, yo sé quién es su dueño. Ay qué perrita, le encanta la gente, siempre anda por la playa, como libre, se acerca a todo el mundo, entra en los bares, te pone sus patitas encima...
- Tiene una chapita colgando de su cuello.
- Sí, pone su nombre, Buen viaje, y también pone "No me des nada de comer". Quizás está un poco enferma.
A ella no le gusta estar atada, le gusta la libertad, hacer amigos, probar cosas nuevas, oler el viento y meterse en el agua.
- Entonces a mí también me gusta la libertad y no estar atado.
- Bien hecho. Nunca dejes que nadie te someta cariño, tu cuerpo es tu gran tesoro, tu templo. Nunca debes ceder la soberanía de tu cuerpo a nada ni a nadie. ¿ Me entiendes ?
- Sí, sí. Que yo hago lo que quiero con mi cuerpo, que nadie me manda.
- Eso es. Ahora, hasta que sepas distinguir lo que te conviene, tienes a tu mamá, a tu papá, pero después cuando sepas lo que ya es bueno para ti, lo harás tu mismo. Capacidad de discernir se llama...
- Mamá, ¿ te acuerdas cuando Susu perdió su primera vida ?
- Pues sí, tristemente, me acuerdo, pobrecito, casi muere.
- ¿ Sabes ? No fue Martín sólo el que se lo hizo, lo hicimos entre los dos.
- No me digas... yo pensé que había sido él.
- No. Fuimos los dos.
- Está bien que lo digas Nicolás, no debemos culpar a otro de cosas que hemos hecho nosotros también. La verdad es que el gatín estuvo más muerto que vivo durante unas horas, yo pensé que no remontaba... gracias a la enorme cantidad de vitamina C que le dimos, ¿ te acuerdas ? Qué poder tiene la vita C...
- Sí, con la jeringuilla, muchas veces, y yo luego le di muchas veces más.
- ¡ Madre mía ! Estuvo en shock un par de horas... Pero, yo todavía no sé lo que le hicisteis, ¿ Qué fue ?
- Bueno, yo me acuerdo de todo lo que pasó, menos de alguna cosa de la que no me quiero acordar mamá. Es que nosotros somos un poco inconscientes.
- Desde luego... tú lo has dicho. Pero ahora ya no volverías a hacerle daño, ¿ verdad ? Eso no está nada bien. Ya sois más mayores. No puedes hacer a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Ya sea una persona, o un animal, ¿ ok ? ¡ Ni siquiera pensarlo !
- Ok. Vale mamá, no te preocupes. Vamos hasta el laboratorio, Buen viaje está allí.

El cine


-Mamá, me dijiste que habías visto esta peli, y ni siquiera te acuerdas del nombre de los villanos.
- Es verdad... esa peli la vi yo en el cine Emperador hace muchísimos años. Parece que fue hace un siglo.
El tiempo de los grandes cines pasó, cariño, esos edificios a veces majestuosos, llenos de maderas y cortinas de terciopelo, palcos, acomodadores con linterna, foso de música, telones.... edificios racionalistas que contaban miles de historias en su interior.
- Yo la vi en el centro comercial.
- Lo sé... esto ya no es lo mismo. Sé que soy una romántica cariño... y pido imposibles o que te cuento las historias de la abuela cebolleta, pero realmente echo de menos algunas salas, aún hay ciudades donde hay cines grandiosos, esplendorosos, que a la vez son grandes teatros.
- ¿ Eres una romántica, mamá ?
- Sí, jajaja, me encantaba ver esos pequeños fotogramas de las pelis que anunciaban el ambiente de lo que ibas a ver, a través de unas fotos ya ibas entrando en la peli.
Creo que el gusto por el cine, me lo pasó Eloína.
Después hubo muchas más personas que me ayudaron a crecer en este arte... a conocer más, pero Eloína hizo algo que jamás olvidaré.
- Eloína era una ¿ "actora" ?
- ¡ No ! Jajaja, Eloína era una mujer de unos cincuenta o sesenta años, era una vecina, soltera, amante de los niños y de las plantas, misionera y muy religiosa.
Su trabajo era acomodadora del cine Emperador.
Cuando yo tenía unos siete años, comencé a ir con ella, al menos una o dos veces por mes, a abrir el cine antes de la primera sesión de la tarde. Sobre las cuatro y algo de la tarde.
¡ Ella llevaba las llaves del cine ! Abría aquella puerta acristalada y entrabas como en un palacio de mármol, barandillas prodigiosas, escalinatas que llevaban hacia un espejo enorme donde se reflejaba la gran lámpara de bohemia, el ambigú, los aseos, los pasillos, puertas de madera con una ventanita redonda como de un camarote y detrás, cortinones espesos de terciopelo que abrían los ojos al sueño.
¡ La gran sala ! El gran patio de butacas de madera y terciopelo, y aquellos huequecitos en las paredes, los palcos, con unas sillas de madera incomodísimas.
Yo siempre quería ir a los palcos a ver la peli, después.
- Pues yo también quiero ir a un palco, mamá.
- Creo que por ahí fue cuando empecé a soñar.... Veía a Eloína desde el principal preferente cuando empezaba a entrar el público a la sala, con ganas de que apagaran ya la luz, y la sala se iba llenando, a veces muy llena, otras veces menos. Yo no tenía butaca numerada, y había alguna vez que me tenía que mover del principal preferente, porque las habían vendido todas, entonces iba a un palco.
- ¿ Tú podías sentarte donde tú quisieras ?
- Sí... más o menos en una zona, donde Eloína me decía.
Cuando todo el mundo estaba sentado y comenzaba el no-do o la publicidad, había una música siempre que decía... M O V I E R E C O R D... y ahí era cuando ya comenzaba. ¡ Al sitio!
Mi amiga me traía algún chuche del ambigú, la veía venir con la linterna, y también veía una luz que provenía del proyector, muy alto, ese foco de luz sobre la gran pantalla por encima de todas las cabecitas, y miles de partículas flotando como de polvo y sueños, todo mezclado.
- Sí es más bonito que el del centro comercial. A mí lo que más me gusta es ese asientito que hay para estar más alto. Yo cojo dos.
¿ Te digo el nombre de los villanos ?
- ¿ Qué villanos ?
-¡ Pues de los de la peli !
- Ah sí... claro, dime.
- El barón Ashura, El duque Gorgon, El Conde Decapitado y el Dr. Hell.

21 ene. 2016

Las posturas

- Hola cariño, buenos días, ya es hora de levantarse...
- Mmm, déjame, cinco minutitos más ...
- A ver qué te doy unos achuchines... pero si estás todo calentín... ay ay ay ...qué piel más suave en este cuello y tu espalda ... Vuelve del otro mundo que te espera un zumito de naranja.
- Mira mamá, Susu hace así cuando se despierta, estira las piernitas, y luego así, levanta la cabeza, y luego se sienta y con la patita de adelante se rasca aquí en las costillas. Y luego ya está.
- Genial, Susu sí que sabe... Se llama Yoga.
Tendríamos que encontrar en nosotros mismos ese cambio de chip, de estar en completo reposo, dormidos y de repente, saltar una tapia de tres metros, como un gato.
Muchas de las posturas de Yoga están inspiradas en animales y en la naturaleza. Tú has hecho ahora el perro, la cobra... y aún sabes más, la tortuga, el árbol, el saludo al sol, el escorpión, el águila...
- ¡ Mira esta !
- Sí...la rana. Muy bien. Ya estamos listos, venga, vamos a vestirnos y a tomar un buen desayuno que ya está preparado.
- He soñado que ahí arriba encima de tus discos había un "transformer", voy a subir a ver si es verdad. Los sueños a veces se hacen realidad. ¡ Me lo dijiste tú !
- Sube, mira a ver.
- ¡ Sí ! Mamá, estaba ahí, se cumplió mi sueño ¡ bieeeen !
- Qué bueno. Vamos, que vamos a llegar tarde.
- Mamá..
- Dime ratoncín,
- Yo no voy a cambiar nunca nunca a esta mamá, ni a papá, ni al abuelo, ni a la abuela.

Los buenos y los malos

- ¿ Qué le pasa a tu hermano, cariño ? Está enfadado, parece.
- ¡ A ver mamá, yo no puedo saber de los sentimientos de los otros !
- Bueno, bueno, pensé que como erais gemelos pues sabíais lo que le pasaba al otro siempre.
- No. Yo no sé lo que le pasa.
- Ok, pues ahora hablaré con él.
- ¿ Sabes una cosa mamá ?
¡¡ Luke es hijo de Anakin Skywalker !!
- Sí. Qué pasa, que te impresiona mucho, ¿ no ?
- Es que primero era bueno, luego se une a la fuerza oscura, y se hace malo, y después se hace bueno otra vez. Es ¡ Darth Vader !
- Mira corazón, no te creas todo eso de los buenos y los malos. Todo es ficción. En la vida real, ni los malos son tan tan malos, ni los buenos son tan tan buenos. A veces sí ocurre, pero muy excepcional. La gente está en un término medio.
- Ya lo sé mamá. Que no es de verdad, ¡ hombre ! Pero es que Anakin...
- Una cosa muy común también es decir que los buenos son los que yo conozco, mis amigos, y los que no conozco de nada son los malos. O... yo soy el bueno... ¿ qué son los demás ?
- Malos.
- ¿ Ves ? Esto no es así. No hay tampoco una completa luz, ni una completa oscuridad, hay zonas intermedias.
Ese maniqueísmo, de buenos buenísimos y de malos malísimos es muy del cine. Sólo quiero que lo sepas, nada más. Ahora disfruta con tu peli.
- Oye mamá, ¿ sabes ? He descubierto una cosa: no es necesario coger un vaso para beber leche. Puedes ir directamente al frigorífico y beber ¡ del cartón ! Mucho más fácil.

La excursión

- Pero cariño, ¿ Qué te has metido dentro del bañador ?
- Es un vaso de plástico, mamá.
- ¡Un vaso de plástico ! ¿Pero para qué?
- Pues por si tengo ganas de hacer pis, así no tengo que ir a ningún sitio. Lo hago y ya está.
- Ay que ocurrencia... bueno, puede que sea buena idea, lo que pasa es que vas caminando con ese vaso ahí metido... y para subir esta cuesta... Igual te va haciendo daño, ¿No ?
- No, no me hace daño, mamá, es muy cómodo.
- No sé, a mí me parece que hace ahí un bulto tremendo.
-¡ Mira, mira, mamá ! Ya está saliendo el pis...¿ Ves ? Ahora saco el vaso... y ya está. Y me lo vuelvo a meter para cuando tenga ganas otra vez...
- Jajaja...Pues sí. Vaya idea... la vamos a patentar. Y luego veremos a todo el mundo con un vaso de plástico metido en el bañador.
Está muy bien que se te ocurra una idea y la lleves a cabo. Irás perfeccionando tus inventos, seguro... Pero ponte ahora las "cholas", esta tierra está llena de rocas que pinchan, y si queréis ir hasta allí arriba, es mejor que no vayáis descalzos.
- Dice Fermín que allí hay una cueva, y seguro que dentro hay un oso.
- No cariño, habrá una cueva, pero dudo mucho que haya un oso por estas latitudes... No te preocupes. Esta es tierra volcánica, de lagartos, no de osos. ¿ Os acordáis cuando fuimos al TEA el año pasado ? Cuando vimos las momias y un video en una pantalla gigante de cómo se formaron las islas...
- ¡ Sí ! Yo me acuerdo, dentro del océano, como una gran tubo que empieza a escupir calor y lava y luego bombas de volcán, y se iba secando y se formaba la tierra.
- Sí, así es, más o menos. Esta es una tierra muy seca, pobre, la llaman "malpaís", no llueve casi nunca, y además siempre está la
"maresía" en el ambiente que se lo "marisca" todo, muy difícil para cultivar y para sacarle rendimiento... Aquí la gente tiene que trabajar mucho para plantar lo que sea.
Así ocurre en todas partes, los hombres se van adaptando a las condiciones de la tierra donde han nacido.
Me maravillan los vinos que hacen, y cómo hacen esos canteros para aprovechar el terreno, para protegerlos de los constantes vientos.
- Pues en el mar tienen muchos peces, pueden pescar.
- Eso es verdad, pero hay gente de medianías, de los pueblos, lejos de la costa, que no son pescadores, que ni siquiera saben nadar ni vienen a la playa.
- ¿ Que no vienen a la playa ?
- No. Antes de que llegara aquí el turismo eran islas muy pobres, y utilizaban camellos para transportar cosas.
- A mí me encantan los camellos. Una vez subimos en uno, Martín y yo. Y vimos una llama también, ¡ Que casi me escupe ! Mira, ¡ ahí hay un tronco que parece un fósil ! y allí hay una pared de piedras hechas por el hombre, ¡ vamos ! Voy a hacer el salto mortal, mamá, ¡ Mira !
- Ten cuidado anda, mira qué pequeñas plantas, y que hojas tan carnosas, están llenas de agua, acumulan... saben que no llueve, y aprovechan cada gotita.
- Mira qué flores pequeñas, ¿ cuándo se van a abrir ?

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Las cajitas y los dioses


- Mamá, me gustan mucho todos los dioses que tienes ahí. Todos, mucho, pero hay uno ahí muy pequeñín que me encanta.
- ¿ Cuál... este ?
- Sí, ese.
- Ese es un pequeño Buda cariño, no es un dios.
- Pues ese es mi favorito.
- ¿Os acordais del libro que leímos de Siddhartha ?
- Sí, claro que me acuerdo.
- Y yo también me acuerdo.
- A ver, contadme un poco de qué iba la historia.
- Bueno, pues era un príncipe que vivía en un palacio muy bonito. Sus padres, que eran reyes, no querían que él viera la "vejedad", la muerte, la enfermedad y... el sufrir, me parece.
- Sí, muy bien. ¿Y qué más ?
- ¡ Pues que él se enfadó porque le ocultaron todo eso! Salió de paseo fuera del palacio, y vio viejos, y enfermos y un muerto con vendas, y cuando volvió al palacio se metió en su habitación enfadado.
¡Él quería saber ! Y yo también quiero saber.
- Me parece fenomenal que quieras saber. Vivir en la ignorancia no es muy bueno, la verdad. Ser ignorante es una de las peores cosas que te pueda pasar. Bueno, y ¿cómo termina la historia ?
- Pues que se sentó mucho tiempo meditando así... y se convirtió en el Buda. Pensando, pensando, pensando y sin moverse. Y ya está.
- Gran lección ¿verdad? Su padre quería para él que fuera un gran gobernante, un rey, con todos los lujos del mundo, y él los rechazó para buscar la verdad. Las cuatro nobles verdades. No se puede vivir de espaldas a la realidad.
- También me gustan mucho esos frasquitos que tienes con aceites y perfumes de India. Quiero olerlos. Algunos huelen de maravilla. Otros son repugnantes.
- Así es la India, grandes contrastes. Pronto iremos y lo verás.
- Pero lo que más me gusta del mundo son las cajitas. Todas las cajitas, tienes muchas.
- Pues sí, a mí también me encantan, la verdad.
- Todas las cajitas antiguas que tienen algo dentro, la de los mixtos que dices que suenan como un tiro de pistola, la de betún de los zapatos, las mínimas de cerillas y esa que hay un tigre y un dragón peleando que es muy pequeña, la de "sálsamo tigre", esa es de mis favoritas. ¿ Dónde la compraste ?
- Esa... vino de India, en barco. En un gran barco de mercancías, seguro.
- Esta del dragón tiene oro. Seguro que esa vale mucho dinero. El oro vale muchísimo dinero. Me voy a echar un poco de sálsamo en los labios.
- ¡ No ! ¡ En los labios no!

17 ene. 2016

Todo es transitorio


- Mira mamá, ahí está Careta.
- Ay sí...esa perrita galga... vamos a sentarnos un rato aquí enfrente de ella. Me parece que está ya muy mayor. A penas se puede levantar. Parece que tiene algo grave en la cadera. Pobrecita. Igual cuando vengamos por aquí dentro de unos meses... ya no está Careta.
- ¿ No ?
- La verdad... no lo creo, y si está, estará sufriendo.
- Igual tendrían que ponerle un abriguito.
- Todo es transitorio en esta vida, ¿ sabes ? Pasajero.
Ahí mismo vive Paco, su dueño. También hace mucho tiempo que no le veo, mira, su puerta está cerrada, él siempre estaba afuera de la casa, enredando con sus hurones, las galgas, con su gorra típica, su sonrisa eterna, esa colilla entre los dientes, y el soniquete de futbol de la radio de fondo con la camisa desabrochada.
Siempre muy amable, muy afectuoso. Siempre mirando de dónde sopla el viento
- Me gusta mucho esta casita, mamá, está en un sitio muy bonito, al lado de la playa, y a la vez en el pueblo, en la arena y en el mercado.
- Me temo que Paco tampoco está muy bien de salud.
- ¿ Tampoco va a estar aquí dentro de unos meses, mamá ?
- No lo sé, Nico, cariño, no lo sé... ojalá le quede mucho. Paco era marino mercante, una vez nos lo contó, cargaba enormes barcos llenos de contenedores. Ha viajado por todos los mares, ¿ te acuerdas que un día nos lo contó ? Le duele mucho la espalda de tanto cargar peso.
- No, no me acuerdo de nada mamá.
- Nombró muchísimas ciudades portuarias, de esas que tienen un encanto realmente especial, decadentes, antiguas, con mucha vida en el interior, con marinos que desembarcan y buscan algo de entretenimiento, nos contaba cosas de Lisboa, Marsella, Rotterdam, incluso hablaba de Singapur y de Shanghái... Me encantaría conocer todos esos lugares.
- A mí también. ¿ Podemos ir?
- Puede ser. Vamos a hacer tú y yo un gran viaje, largo, dentro de un tiempo. Ya lo planearemos.
- ¿ Sabes mamá ? Yo vi una peli de dinosaurios de la que me estoy acordando. Los hombres y los dinosaurios vivían en una isla desconocida todos juntos y se llevaban muy bien. Allí, había un gran puerto y con unas grandes pinzas sacaban cajas enormes de los barcos y las llevaban a la ciudad. Creo que se titulaba En busca del rubí o algo así parecido.
Dame tu cuadernito mamá, que te hago un dibujo, mira.

16 ene. 2016

Reír contigo


 
- ¿ Te has fijado ? Mira a través del ventanal, esa gaviota lleva caminando por entre las cuevas de la Sarnosa demasiado tiempo, creo que tiene un problema, no puede echar a volar. ¿ Qué le habrá pasado ?
- No sé...
- Vamos a estar solos tú y yo toda la mañana. ¿ Preferirías que estuviera tu hermano contigo ?
- Cuanta menos gente mejor. Eso es lo que prefiero.
- Tú solo... es menos gente.
- No. Yo solo pero con otra persona. Tú, o papá, o los abuelos.
- Ya te entiendo. Estar solo también está muy bien, ¿ sabes ? y necesario. Uno puede pensar con más claridad y la cabecita también está más tranquila. Sólo y sin pantallas delante.
Mira, el mar sí que está hoy tranquilo. En exceso, diría yo. Hay como una calma espectacular. No se mueve nada. Esto no sucede aquí muy a menudo. Los vientos soplan y cambian constantemente.
- Es verdad mamá.. . parece que sólo se mueve esa gaviota, y las nubes.
- Dios mío, cariño, te miro y veo lo más hermoso del mundo, qué precioso eres y qué sonrisa más abierta y sincera. ¿ Sabes ? Me encantan dos cosas:
1- Hacerte reír
2- Reír contigo.
Reír es de las cosas más maravillosas de este mundo. Nos vamos a acordar mucho de estos ratos, aquí tumbados al lado de este gran ventanal, con esta luz, desternillándonos de la risa.
Es muy importante ser consciente de los momentos, de los buenos sobre todo, ¿ Sabes ?
- Sí mamá.
- Ven, vamos a terminar esas samositas juntos y luego nos vamos al agua.
- Samositas para comer ? ¡ Yupi !

Sólo estar.


- Cómo me gustaría que apareciera el abuelo de repente aquí, en esta habitación y luego, cuando tuviera que irse, pues que se fuera.
- Sí, teletransportado. Ahorraríamos mucho tiempo si eso se pudiera hacer, la verdad. Ay los abuelos...
- Sabes mamá, yo tengo un recuerdo de cuando era muy pequeño en casa de los abuelos, yo estaba sólo con el abuelo. Él y yo solos. En el rinconín ese que me gusta. ¿ Sabes ?
- Sí, sí, ya sé cuál es ese rincón y ¿ qué pasaba? , ¿ qué hacíais ?.
- Pues eso, ¡ nada más ! ¡ Que estábamos allí !
- Maravilloso, sólo estar.
A veces, los adultos estamos tan preocupados por deslumbrar con conocimientos, por dar opiniones, que nos perdemos lo esencial. Cuando estás con alguien de mucha confianza, no hace falta hablar de todo, ni opinar, sólo estar, como tú con el abuelo.
¿ Sabes ? vas a tener un recuerdo muy fuerte y bonito toda tu vida de la casa de los abuelos, siempre. Pero sobre todo de ellos, que ya se están haciendo mayores. No siempre van a estar aquí, algún día nos dejarán.
- ¿ Es por eso que dices de la Ley de la vida ?
- Sí... Han estado casi toda la vida juntos. El año que viene hará cincuenta años que se casaron.
- ¿ Cincuenta años ? ¿ Eso es más que cien, mamá ?
- Ja ja ja. No, no, es menos, y tú ya has estado más de cinco años de tu vida muy cerca de ellos.
- A mí me gusta mucho la casa de los abuelos, lo abro todo, lo miro todo, me gusta saber todo lo que hay en todas partes, los armarios, los cajones, soy curioso.
- Ay qué cotillina...
- ¡ Oye ! Cada uno es de una manera. No me llames cotillina.

14 ene. 2016

DON JUAN Y EL DHARMA






- Chicos, ¿entendisteis lo que le estaban diciendo esa pareja de alemanes a Don Juan ?
- ¿ Dónde ?
- En el banco del muelle, hace un minuto.
- Ah sí, lo de la fortuna.
- Sí, le decían: "es un usted un hombre afortunado, por tener todo esto aquí delante cada día", y señalaba la bahía con el brazo y con la cabeza y con los ojos.
- Siempre está ahí.
- Quién, ¿Don Juan ?
- Sí, siempre está ahí por las mañanas.
- Es cierto, qué hombre... ya es muy mayor, Don Juan es un pescador de toda la vida, y a la vez un hombre de conocimiento. Cuántas vueltas les habrá dado a estos mares... Ahí está, mirando, observando...
Si un hombre puede observar y ver, tiene todos los poderes a su disposición, amigos.
- Mamá, cierra los ojos.
Toma, esto es un Anillo de Poder, puedes ponértelo y pedir un deseo.
¡ Sólo uno eh ! Y no te lo quites. Para que se cumpla tiene que caerse él solito , y salir un humito.
- Ok. Gracias cariño, trae. Pero seguid observando a Don Juan, cómo observa, ¿ no veis ? Mirad sus ojos, cuántos secretos guardará...cuántos amaneceres habrá visto...más de los que vosotros podéis imaginar. Estará pensando en sus tiempos de juventud.
Si esa mirada pudiera hablar sola...
Probablemente no haya salido de las islas. El mar es su aliado,
¿ entendéis ?
- Sí, sí, es muy viejito. Siempre está con él esa chica vestida de blanco, como enfermera.
- Ya... Se le acabaron las excursiones en solitario a Don Juan. Ahora tiene que venir acompañado.
Le encanta venir aquí todas las mañanas, nunca va al bar.
Su conocimiento no es sólo del colegio y la universidad, sino de la vida, de la Naturaleza.
Chicos, ya es medio día. Mirad dónde está el sol.
Cuando estamos en contacto pleno con la Madre Tierra, la Naturaleza, es cuando más estamos cerca de eso de lo que hablábamos el otro día, ¿ os acordáis ?
- Ah, ¿ lo de Dios ?
- Sí. Dice un amigo muy querido, que si no sigues en tu vida un camino desde el corazón, sólo te salvan dos cosas de la destrucción:
1 Dedicar tu vida al Dharma
2 Estar en contacto pleno con la Naturaleza
- ¿ Qué era lo de Dharma, mamá ?
- Algo así como que el propósito de tu vida sea la felicidad de los demás.
- ¡ Mamá ! ¿ Pediste el deseo ?
- ¿ El deseo de qué ?
- ¡ Pues del anillo!
¿ Quieres que te diga lo que pedí yo?

NO ME GUSTAN LAS BODAS


- Me encanta ver salir el sol, mira cómo cambia todo de color, de repente se enciende la gran bombilla. A las 8:01 sale el sol detrás de esa isla que tenemos enfrente ¿ lo ves ? ¿ No es maravilloso, y espectacular ? Qué cantidad de color, y luz y calor en un momento. Soy adicta a estos cambios.
- Sí, ya lo veo, pero las nubes se están moviendo...
¿Sabes lo que soñé ? Pues que iba a una boda, pero a mí no me gustan las bodas.
- ¿ Por qué?
- Porque van todos como muy elegantes. En mi sueño, iban todos desnudos, menos yo, que iba con mallas y camiseta y descalzo, claro.
Después de la boda, fuimos todos a la feria y nos montamos en la noria. Y yo salí corriendo, con la llave de la noria, les dejé allí girando a toda potencia durante toda la noche y yo me fui.
- Madre mía... Y, ¿ qué pasó con los de la boda ?
- Pues que salieron despedidos hasta Marte y allí estaba el alcalde que les hizo recoger toda la basura del planeta.
- En Marte no hay basura Martín, creo...Aquí sí que hay basura.
¿ Sabes cuál es el animal más sucio de la Tierra?
- ¿ Cuál ?
- El hombre. Hemos llegado a contaminar con nuestra basura el aire, los mares, los ríos y la tierra, y luego nos comemos lo que crece ahí y todavía nos alarmamos de tanto cáncer...
- ¡ Todos se mueren siempre de cáncer ! Como David Bowie ayer. Seguro que él no tomaba ácido fólico como nosotros, que comemos todos los días.
Un día nos vas a dar espinacas y brócoli para desayunar...
- Sí, cualquier día, ¿ por qué no ? Intentamos daros comida limpia y sana.
- Mamá...
- Dime cariño,
- Eres la mejor mamá del mundo. Quiero estar siempre contigo. Yo me voy a casar contigo. Tengo miedo de que no estés...
- Cariño... qué dulce eres, no tengas miedo. Estaré hasta que tú puedas hacer las cosas por ti mismo. Ya verás.

EL CLIP



- Si estás enfadado mucho tiempo seguido, te mueres antes, ¿lo sabías mamá?
- Pues sí, seguramente. ¿ Quién te dijo eso?
- ¡ Lo discurrí yo solo!
- Pues sí...el enfado y el rencor, sobre todo, es como un gusano de los que va devorando poco a poco la manzana, lo tienes ahí, chu-cu chu-cu chu-cu dando vueltas. Hay que sacudírselo rápido. Darle la vuelta a la tortilla.
Lo que es difícil es cambiar el chip cuando estás enfadado.
- Pues yo ayer cambié el clip.
- El chip, el chip.
- Yo digo el clip, y lo cambié, cuando vi a los Power Rangers.
¡ Megazord ! ¡Fuente de poder!
- Bueno pues... ya tienes una manera para cambiar tu clip. Cuando estés muy enfadado, lo primero es que te tienes que dar cuenta de que estás muy muy enfadado, atento a las señales, tienes calor, quieres gritar o pegar con los puños cerrados, o le das un zambombazo a tu hermano... ahí es donde tienes que hacer ¡ CLIP! Te acuerdas de los Power Rangers y ya está, a otra cosa.
- Vale mamá. ¿Me pones un capítulo?
- ¿ De qué ?
- ¡ Pues de los Power Rangers! A Nicolás le gusta la de la faldita amarilla, y a mí me gusta la de la faldita rosa.
- Ya empezamos...

11 ene. 2016

EL CIELO DE NOCHE




-Mamá ...
- Dime.
- Puedes descargarte al teléfono la aplicación esa del cielo?
- ¿ Qué ?
- ¡ Que sí !, esa que señalabas al cielo con la pantalla, y te decía dónde estaba el cinturón de Orión y Mercurio, y Casiopea y la Luna y todo eso. ¿ No te acuerdas ?
- Ah, sí... Sky Maps, venga vale, vamos a hacerlo y salimos al banco del muelle ahora que ya es de noche. El cielo de noche sobre el mar es otra cosa eh... vaya manta de estrellas.
Es como la otra cara de la moneda, el sol y la luna, ying yang, el día y la noche. Diferentes completamente y al mismo tiempo unidos, inseparables. Como tú y tu hermano.
- A mí no me da miedo bañarme en el agua de noche.
- Bueno, a mí... un poco, yo no me iría nadando lejos de la playa en la noche, la verdad, por aquí se han visto calderones alguna vez acercarse hasta el muelle.
- ¿ No te acuerdas que en el verano nos bañamos un día a las doce de la noche ? ¡ Todos ! los cuatro, la familia.
- Sí, perfectamente, en el solsticio de verano. Casi era de día cuando entrábamos al agua, estaba caliente, y la arena llena de niños jugando. Fue una gozada. La celebración de la vida, lo llamo yo.
- Qué molón es el cielo...Mira, está abierto el carrito de Manolo. Vamos a comprar unos manises.
- ¿ Te ha gustado este rato ?
- Sí, mucho. Tengo frío, llévame en brazos por fa.
- Anda ven aquí... dentro de poco ya no podré contigo...