11 ene. 2016

AMASANDO


- Esto huele como a cerveza, mamá.
-Sí, tienes razón, ocurre lo mismo que al hacer vino y cerveza, hay una fermentación. Levaduras y bacterias, trabajando juntas,
¿sabes ? eso se llama simbiosis.
Mira la masa, ves esos agujeritos. Está viva, puedes darle de comer y crece, o mantenerla fría como hibernando en el frigo.
- El otro día ya me perdí la lección de amasar.
- Ah sí, cuando estuviste en el desguace con papá. Sé que lo pasaste fenomenal allí.
- Sí. Igual vuelvo. ¿ Me enseñas hoy ?
- Sí. ¿Manos limpias? Súbete en el banquito para estar más alto. Mira, a la masa le tienes que dar mucho cariño, cada masa es única, está viva. Con ganas pero suavecito.
- Sí, pero dame ya un trozo.
- Espera. Mira primero. Escucha, la harina sobre el mármol, utilizo los talones de las dos manos, ¿ves? y todos los dedos, así. Le quitamos todas las burbujitas de aire durante diez minutos por lo menos.
- Dame ya, eso ya se yo cómo se hace. ¡Voy a hacer un bollo preñao!
- Despacio, con mimo, hay que sentir la masa, en la piel de toda la palma de la mano, la temperatura, cómo va cambiando la consistencia, la forma...
Tiene que ser con energía, pero suave. Como en el yoga. Muuuucha paciencia, dedicación y cariño.
Venga, vete haciendo bolitas grandes.
Desde anoche que pusimos la masa madre, y aún no hemos terminado. La cocina es así. Sabes, Nico, yo te voy a enseñar todos los secretos de la cocina, ya veo que te gusta.
Paciencia.
- Mamá, ya hice bastante, me voy con Martín. Oye, tú ¿ sabes quiénes son los clones de Sith ?