26 jul. 2016

Las Torres del Silencio







-El año que mejor me lo he pasado de mi vida fue cuando tenía cuatro años.
- ¿Sí? Y...¿Por qué lo dices Martín?
- Por aquella escuela pequeñita en el pueblo. La primera profe, y mi primer amigo, Hugo. Era muy amigo mío. Pero luego se fue y ya nunca más le volví a ver.
- Sí, esto va a pasar mucho cariño, gente que viene y que va, amigos, compañeros, profesores, algunos permanecen mucho tiempo, casi siempre, y a otros no les vuelves a ver nunca, y a otros, después de mucho tiempo... les vuelves a encontrar, como lo que me pasó con mi amigo Mayor, ¿os acordáis? El de la navaja multiusa.
-Ya... Pero tú decías que era como si le hubieras visto siempre.
- Pues sí. Con poca gente pasa eso. Conexión que no se pierde aunque el tiempo pase...
Oye, si quieres  busco el número de los papás de Hugo y quedamos con él.
- No, gracias, ya no. También tenía otro amigo, Manuel, pero luego cuando creció y pasó a la otra clase de mayores empezó a jugar a cosas muy idiotas...y ya nada.
Mamá, hoy ha sido el mejor día de mi vida. Todo lo que ha pasado... y ahora dormir en una tienda de campaña, ¡Jopetas! Me gusta mucho mi vida, mamá. Te quiero mucho.
- Yo también os quiero y desde que estáis aquí, mi vida desde luego es mucho más rica, y aprendo más de mi misma que de ninguna otra manera. Sois mis mejores maestros, desde luego...
Me encanta pasear por lugares fetiche en el monte, ahora con vosotros.
La verdad es que este finde ha estado genial. Tenemos que repetir, pero ahora nos preparamos para cambiar de aires. Nos vamos a ir a la playa. El mar, chicos... muy en breve.Hay que hacer mil cosas...

- Mamá yo en mi siguiente vida quiero ser súper héroe. Es la vida más divertida.
- Pues yo quiero ser un robot. Lo vi en un capítulo. Un robot pero con inteligencia. Humano. El otro día jugamos a eso con la abuela. También en el otro mundo. Y Nicolás y yo nos casábamos con dos chicas.

- En la otra vida, pero.. estamos en esta. Hay que gastar esta antes. Y además, antes de pasar a otra cosa hay que morir.
- Sí, lo de que te entierran o te encenizan, ya lo se... Y luego lanzan las cenizas al mar, o al monte. Pues después de eso... súper héroe, mamá.
- Hay más opciones que enterrar o incinerar... En Bombay estuve alrededor de las Torres de silencio. En lo alto de esas torres, la gente de cierta religión, ponían a los cadáveres para que se los comieran los buitres. Y hasta que no estaban los huesos limpios y blancos del sol, no los quitaban de ahí.
- ¿Los buitres? Pero, por qué ...
- Pues porque los zoroastras pensaban que el cuerpo muerto era impuro para la Tierra y para el Fuego. O eran los jainistas, no recuerdo ahora...
- Y...¿qué hacían con los huesos luego?
- Los echaban a un osario. Cámaras, habitaciones llenas de huesos.
- ¿Y los viste?
- No, los huesos no. No directamente, pero sí las torres.
Todo esto lo hicieron hasta no hace tanto si lo piensas...
 Ahora los buitres son especie protegida en India, por culpa de un medicamento que dan a las vacas. Y casi ya no quedan. Se abandonó esa tradición y los buitres tuvieron que empezar a comer vacas, y enfermaron. Había un equilibrio.
Aunque otros podrían tener una opinión muy encontrada con todo esto. Los motivos religiosos... los principios... la ética... la moralidad... la decencia... el respeto... las herejías y las blasfemias y  el desatino!
- El mundo es muy grande cariños, y muy antiguo, y hay muchas civilizaciones, muchas maneras de vivir, otras relaciones con la vida y con los muertos y con los vivos, y no hay que asustarse, pero sí conocer. Abrir los ojos en todas direcciones, no encasillarse en un pasillito y no salir de él. Hay muchas puertas, y otros pasillitos, y miles de ventanas, y mucha gente, y con unos tendréis relación y con otros no. El mundo es así. Depende de cómo tú vayas por él. Y por el camino, te lo vas inventando un poco, bailando al son.
Vamos, apaga ya la linterna.
- Mamá, ¿ahí arriba... va a dormir esa araña?
- Sí, con nosotros tres. O sea, que somos cuatro. Hasta mañana.