31 jul. 2016

De vampiros y arrumacos





- Mamá tú dices que los vampiros no se reflejan en los espejos verdad?
- Sí. Si eres vampiro y te miras en el espejo, no te ves.
- A los vampiros hay que clavarles una estaca en el corazón, ¡Y también separarles la cabeza del cuerpo! Si quieres que mueran, claro.
- ¿Eso de la cabeza... te lo dije yo?
- Sí, lo de la cabeza, porque la vida está en el corazón y en la cabeza. Y tampoco les puede dar la luz del día, ni pueden atravesar un río, ni corrientes de agua. Y si no les cortas la cabeza también lo puedes enterrar con la cabeza mirando hacia abajo.
- Madre mía...ter quedas con todo...pues ya sabes mucho de vampiros, más que nadie. Te voy a poner a Nosferatu, el auténtico, para que veas.
- Vale, pon, pon.
- Pero es muda eh, no hablan. Yo te voy diciendo.
- Mamá, pues yo sé de unos vampiros que sí se reflejan, y además no les hacen ningún efecto lo de los ajos, ni nada de todo eso.
- ¿Ah sí? ¿Cuáles?
- Pues los de lego...
- Ja ja ja, ven aquí, te mereces un achuchón, y mordisco en el cuello ese que tienes tan suave.... mira, aquí donde dejan los dos puntitos los vampiros
- Ay ay ay mamá....
- Oye cosina, cuando no quieras que te coja y te de achuchines... pues me lo dices y ya no lo hago.
- A mí me gustan mucho los achuchines de mamá. Dame, dame.
- Te doy y reparto, sí... pero aprovecha porque habrá un momento en el que te hagas mayor y ya no vas a querer estos arrumacos. Seguramente quieras que te los den otras chicas. Así que cuando llegue ese momento pues me lo dices y paro... si puedo.
- Pero mamá, eso será cuando sea muy viejo.