5 feb. 2016

Hazle caso al corazón.





- Me molesta mucho una muela... se ha roto un trocito ayer en el Oriente Medio comiendo la tapa, de repente.
-Y... ¿ qué has hecho con la muela, mamá?
- Pues la tiré.
- Pero... ¡ no sabes que la tienes que poner debajo de la almohada para Pérez !
- ¡ Ostras es verdad ! pero tú crees que funcionará con un trozo ? Tiene que ser un diente completo.
- Sí, sí.. pero si ya la has tirado pues nada, tú te lo has perdido. A mí se me está moviendo este diente, mira, creo que se me va a caer pronto. Tengo unas ganas ....
Para que me traiga algo Pérez, y también para meter todo el tiempo la lengua en el agujero, eso me encanta.
- Jajaja, te gusta meter la lengua en el agujerito...
- Sí, ahora hace así como cli cli cli y se balancea como si estuviera en un columpio. Es un diente contento.
Yo quiero que Pérez no se lo lleve, para ir almacenando todos mis dientes en una bolsita y así cuando sea mayor... ¡ tendré mi mandíbula completa!
- Bueno, ya veremos lo que pasa con ese diente y con Pérez, ay qué ratoncillo. Pero no lo muevas tú. Deja que la naturaleza haga sus cosas tranquilamente. No hay que forzar. Todo va llegando, y cuando te des cuenta ya se han caído todos los dientes de leche. Hay que tomar calcio, vitamina D y K2. Y a ver si no te salen como a mí... con apiñamiento.
- Yo no quiero que estén mis dientes "empiñados".
- Eso espero.
- Mamá...
- ¿ Qué ?
- Soñé que tenía un Triceratops muy pequeñín que nunca crecía y estaba siempre conmigo. Se defendía el solo de todo y también me defendía a mí. Era delicioso. Me gustaría tener uno, para que jugara también con Susu.
- Eso va a ser un poco difícil... hace mucho que no hay dinosaurios y además, cuando existían no eran tan pequeños como un gato.
- Siiiii, yo vi una peli que salían hombres con dinosaurios, no era de dibujos animados, era " de normal".
- Eso es... una peli. Pero muchas pelis son ficción, algo que alguien imagina y lo lleva a un libro o a la pantalla, pero no es real.
- Pues en mi sueño era muy real.
Tú siempre dices que hay que hacer caso al corazón, ¿no? Eso de que el corazón tiene razones que la cabeza no entiende... pues a mí me dice mi corazón que los dinosaurios siguen existiendo .
- Sí, es verdad, hay que hacer caso al corazón...aunque eso te lleva, a veces, a lugares de los que es difícil salir, que no comprendes con la cabeza.
- Mamá, la cabeza está un poco loquita. Hazle caso al corazón.
- Pasión o cordura... difícil tándem... Te voy a decir otra de esas frases que te gustan, Nicolás:
No hay amor sin locura, ni locura sin amor.