9 may. 2010

vinalia trippers

Queda ya muy poco para que nuestro psicotrónico Plan 9 salga de imprenta y para calentar motores acabamos de abrir un blog marciano:

http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/

al que podéis enviar todo tipo de sugerencias y colaboraciones temáticas.

A continación, los prólogos que abren la nueva etapa del zine:

No supimos nunca lo que iba a durar. Pero ahora sabemos que fue el origen de todo. Cada número una odisea, cada fiesta un desafío, cada colaboración una trinchera... Nos aburría lo que nos ofrecían y pretendimos hacer algo distinto... Mientras agonizaba el milenio... Seis años de frenética actividad creativa, un montón de relatos e ilustraciones, cómics, conciertos y libros, lecturas, proyecciones y encuentros... Y un soplo de aire fresco en aquel asfixiante tiempo de cambio. Después, una hibernación de cinco años... Y a continuación Tripulantes, un colofón de lujo a aquella aventura, que volvió a reunir bajo el sello de Vinalia Trippers a muchos pilotos perdidos. Así hasta que hace algunos meses H Valdez, Guardián de la Cripta, nos propuso muy emotivamente resucitar el fanzine. Y aquí estamos otra vez, viejos y nuevos amigos, celebrando este regreso con una bizarra antología de relatos marcianos y un Poemash en memoria de nuestro admiradísimo Raúl Núñez, alien y freak por méritos propios, que bebe y descansa en los cielos. Una tripulación sideral de ensueño, un brindis al pulp y al pop, y un maquievélico Plan del Espacio Exterior es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os ofrecemos. Bienvenidos al Ciberespacio.

Vicente Muñoz Álvarez

EL MUNDO QUE IMAGINO

Conforme la civilización avanza y nos hace la vida más fácil, menos tolera la diferencia. En una democracia consolidada, el principal desvelo de los gobiernos es dictar prohibiciones, cuantas más mejor. La conciencia de que es mucho lo que se tiene que perder acentúa la reacciones de histerismo, miedo y prevención ante casi cualquier novedad. Hasta el vuelo de una mosca puede suponer una amenaza a la salud o la seguridad, por no hablar de las ofensas a la moral o a la fe particulares. Quedan pocos territorios en los que valerse por sí mismo, en los que no haya ley que monopolice el uso de la violencia. Somos cazadores con los colmillos arrancados, obligados a comer lechuga y beber agua embotellada, y todavía nos preguntan por qué gritamos. Nunca hemos estado más controlados, nunca hemos sido menos libres que ahora, que no tenemos un enemigo concreto contra el que dirigir nuestra ira. Así que desde las páginas de Vinalia seguiremos aullando a la luna, escribiendo a los cuatro vientos, tiritando con el frío de los desplazados, quizá para que mañana un cazador de tendencias venga a descubrir la carga de glamour que se escondía bajo nuestros harapos. En un momento de la novela de Chuck Palahniuk : El Club de Lucha, Tyler Durden, el protagonista dice algo más o menos así : “En el mundo que imagino, se cazarán alces en los bosques húmedos que rodearán las ruinas del Centro Rockefeller. Treparemos hasta lo alto de la torre Sears por lianas tan fuertes como mi brazo, y desde arriba podremos ver pequeñas figuras a lo lejos, tendiendo tiras de carne a secar en el arcén de alguna autopista abandonada…” Vinalia Trippers, el mundo que imagino.

Toño Benavides

LOS AÑOS DORADOS

Recuerdo con nostalgia y orgullo aquellos años entre el 96 y el 99 en los que edité el fanzine Atrocity Exhibition y creé la editorial alternativa Neurótika Books. Recuerdo especialmente el intercambio epistolar con la gente de Vinalia Trippers, en particular con Vicente Muñoz, al que conocí uno de aquellos años en un furtivo y acelerado viaje a León. El Barrio Húmedo quedó impregnado para siempre en mi tejido neuronal y la sensación de que algo estaba cambiando; de que estábamos, en definitiva, creando algo importante a través de aquel magma efervescente de fanzines que intercambiábamos con muchas ganas e ilusión a través del correo. Ahí estaba el germen de muchos escritores que hoy suenan fuerte en Internet y que han conseguido publicar sus libros en el caótico mundo editorial de la actual sociedad en crisis. Mirando hacia atrás sin ira sólo puedo pensar que el esfuerzo valió realmente la pena y dar las gracias a todos/-as los que llenaron de vida creativa y esperanza el buzón de correos de mi alma.

José Manuel Vara

Vinalia Trippers es un fanzine con el que siempre estaré en deuda. En sus páginas encontramos nuestro sitio una serie de escritores, entre los que me cuento, que por causa del lenguaje y de la temática de nuestros relatos, o por no contar con padrinos de peso, teníamos vetada la edición de nuestros textos en otras publicaciones, sobre todo en publicaciones de carácter institucional. En una época, la década de los 90, en que los intercambios culturales pasaban necesariamente por las oficinas de correos, Vinalia fue algo así como la isla del Capitán Missión, el personaje de William S. Burroughs: un espacio de total libertad creativa, creatividad que se expresaba no solo ya en los textos incluidos en el fanzine, sino también en la tipografía y en las ilustraciones, ilustraciones de dibujantes que, pasados los años, están a la vanguardia en su arte, léanse Miguel Ángel Martín o Kalvellido o Mik Baro… Y no me olvido de las fiestas de presentación de cada número de Vinalia, por regla general en el mítico CCAN, y siempre contando con la música de grupos cañeros… Y esto me lleva a que Vinalia fue más que un fanzine: fue un punto de encuentro entre narradores alternativos y subterráneos de casi todos los rincones de este país, que compartían las mismas o parecidas inquietudes: ofrecer una alternativa, sólida, a la literatura oficial y a sus cimientos… Pero, además, en lo que a mí respecta, Vinalia Trippers significó iniciar una relación de amistad, que más de diez años después aún perdura, con escritores y artistas a los que admiro, como, no sé, el propio Vicente Muñoz Álvarez o Silvia D. Chica o Alfonso Xen Rabanal o Miguel Ángel Martín, Kalvellido o Mik Baró, entre otros muchos. Por decirlo de otro modo: Vinalia Trippers fue más, mucho más, que un fanzine rompedor, contracultural, fue más que eso: fue el inicio de mi vocación y desarrollo como poeta… Y fue, y es, sobre todo, un hogar, un sitio al que siempre que tengo ocasión vuelvo, para ver a mis friends.

David González

El año 96 quedó marcado sobre todo por dos cosas: no entré en Bellas Artes y me lo tomé sabático. También me saqué el carnet de conducir, lo cual conllevó poder escapar del pueblo con mayor facilidad y aumentar las salidas a la capital leonesa. Uno de los puntos de visita obligada era Drakomics (actualmente Elektra comics) que de aquella regentaba Yolanda. El consumo, hasta el momento reducido al comicbook americano, se abrió a la eclosión noventera del fanzine, zines de comix mayormente… hasta que un día me topé con un tocho con más letras que santos, pero que rezaba en la portada: “incluye comic de Enrique”. Tampoco se trataba de una revista literaria al uso, en la portada una tía de caucho sostenía una especie de reptil en una mano y en la otra unas tijeras, la maquetación iba unos cuantos pasos más allá del amateurismo reprográfico de la época. Acabé ilustrando en aquella publicación y tres años después tuve el triste honor de realizar la portada de la última entrega, la novena, el #8. Vinalia sobre todo jugó un importante papel con sus fiestas de presentación en aquella escena subterránea del León de final de siglo, en aquel panorama en que myspaces o facebooks no existían y las noticias se propagaban a través de carteles fotocopiados o el efectivo “boca a boca”. La aparición de cada nuevo ejemplar se convertía en un verdadero revulsivo, pues además de lecturas y la venta del mismo, convocaba la actuación de una banda local: Buffalo, Las Best-tias, Onzonilla Blues Band, The Chandals... efímeras experiencias: Dingo, o auténticos despropósitos: Jimmy Peich y los Pecadores. A la vuelta de los años puedo culpar a Vinalia como uno de los motivos que me arrastraron a ese interés maldito de mezclar ilustración y rock’n’roll.

Mik Baro

Me gustaba el tipo de letra de Vinalia Trippers, pero nunca quise saber si era una fuente informática. Prefería imaginar que los relatos eran reescritos a mano, tallados a navaja, que aquellas páginas servían para afilar las armas y las fauces hambrientas, para limpiarse la espuma de la rabia y la sangre en los colmillos. Me alegra volver a ser una criatura de la noche, un fugitivo de la selva digital.

Patxi Irurzun

Vinalia Trippers en su primera etapa fue una fiesta, un proyecto loco entre amigos, 9 números llenos de ilusión, de ganas, de literatura, de diseño y de trazos que ilustraban con la humildad de la fotocopiadora y el blanco y negro, fue rock and roll en directo entre montones de gente, el CCAN, el humo y la cerveza, el cómic, la poesía, los desplegables, los pósters y las pegadas, las entradas, los encuentros de editores independientes, donde empezaba a extenderse la telaraña literaria de amistad y el saber que con muy pocos recursos y sin instituciones públicas hacíamos algo grande. Nunca se terminó, nunca hubo un punto final, sabíamos que el germen de Vinalia no moría, luego llegó Tripulantes, bajo el sello del fanzine, y ahora Vinalia Trippers vuelve a resurgir después del merecido descanso, con nuevos vientos en nuestras velas, pero con las mismas ganas, la misma ilusión. Encantada de seguir en la nave proyectando a nuevas gentes con inquietudes, sirviendo de trampolín y volviendo al papel, a la calle, a los bares, a la música desde la poesía, la ilustración o la fotografía.
¡¡Larga vida a Vinalia!! Porque Vinalia es… Pura Vida !!!

Silvia D. Chica

Xen dice lo que siempre ha dicho: Que sí, tío, que se puede hacer algo sin tener que mendigar en despachos y acatar las “orientaciones” del que subvenciona, siendo tú mismo, reivindicando un tipo de literatura que siempre, y es lo que la hace grande, ha estado alejada de la instituciones... Tan alejada que está entre ellas, en la calle que las separa, donde bulle la vida, donde se gesta la realidad... Y seguimos queriendo lo mismo: que la peña salte, vibre, se ponga... lea y se sienta identificado...

Alfonso Xen Rabanal

TIERRA A LA VISTA

Cuando todo el mundo parece obsesionado con lo digital, va el capitán y dice: ¡Volvemos en papel! Convoca a la tripulación y nadie dice que no. Así que izamos de nuevo la bandera y levamos anclas. El Espacio exterior no tiene límites y nosotros no tenemos prisa. El Futuro nos pertenece.

Miguel Ángel Martín
.
http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/