26 ene. 2016

La sombra

Luego está el otro lado,
la sombra,
Ese enfrentamiento brutal con una realidad en la que no se puede pasar página.Algo que te hermana de lleno y rotundamente con todas las madres de este planeta Tierra.
La pérdida de espacio psíquico.
Esa dedicación al otro, tus hijos, dos, juntos y a la vez, algo sagrado, milagroso e intocable. La vida haciéndose paso. Escisión en tres de mí misma y fusión de dos, mejor dicho de tres, parcelas emocionales enredadas con los sentimientos más contradictorios. Tempestad y vendaval emocional.
Las dudas, los cambios de humor, el miedo, la soledad, la desesperación, las salidas de tono teatrales contempladas con asombro, la contradicción interna, la cantidad de ocupaciones extras que se instalan y se quedan en tu vida, las pérdidas de los espacios exclusivamente personales durante largos espacios, el cambio en la comunicación, la desesperación y los volcanes emergiendo del centro del propio cuerpo.
Pero está mal visto hablar de ello. De eso no se habla.
El control de esfínteres, la comunicación, y mi limitación, las demandas emocionales y mi limitación, las necesidades más básicas, estar presente, presente, presente, las nuevas enfermedades, el dinero, las exigencias afectivas, la confusión, la sexualidad, la autocrítica, el victimismo,... si realmente las mujeres fuéramos conscientes, plenamente, de lo que el reto de la crianza significa, la población menguaría considerablemente. No me cabe la menor duda.
Todo esto es karma, supongo. Qué es lo que yo tengo que aprender de todo esto... echando la mirada hacia atrás.
Lo más difícil, y probablemente lo único que valga la pena en mi vida. En fin... está a punto de sonar el despertador.
Un día más, con muchos motivos para levantarme.

- Vamos cariño, ya es hora de levantarse, comienza un nuevo día.
Y todo esto... se disipa contemplando una sonrisa, una piel suave y tibia, y la primera petición del día...

El daño

- ¿ Has visto qué bajísima está hoy la marea ? El agua está muy lejos, mira todo ese fondo que siempre está cubierto de agua. Y huele a mar intensamente, ¿ Te das cuenta ?
- Sí, huele a pescado.
- Sí, mucho, a marisco, a bajío. Los pesqueros ya han regresado de la faena de hoy, mira, aún está ese barco rojo que vemos llegar a estas horas al muelle.
- ¡ Mira mamá ! ¡ Es Buen viaje !
- Es verdad, ahí está. Pero, qué hará por aquí... él vive en La Punta, yo sé quién es su dueño. Ay qué perrita, le encanta la gente, siempre anda por la playa, como libre, se acerca a todo el mundo, entra en los bares, te pone sus patitas encima...
- Tiene una chapita colgando de su cuello.
- Sí, pone su nombre, Buen viaje, y también pone "No me des nada de comer". Quizás está un poco enferma.
A ella no le gusta estar atada, le gusta la libertad, hacer amigos, probar cosas nuevas, oler el viento y meterse en el agua.
- Entonces a mí también me gusta la libertad y no estar atado.
- Bien hecho. Nunca dejes que nadie te someta cariño, tu cuerpo es tu gran tesoro, tu templo. Nunca debes ceder la soberanía de tu cuerpo a nada ni a nadie. ¿ Me entiendes ?
- Sí, sí. Que yo hago lo que quiero con mi cuerpo, que nadie me manda.
- Eso es. Ahora, hasta que sepas distinguir lo que te conviene, tienes a tu mamá, a tu papá, pero después cuando sepas lo que ya es bueno para ti, lo harás tu mismo. Capacidad de discernir se llama...
- Mamá, ¿ te acuerdas cuando Susu perdió su primera vida ?
- Pues sí, tristemente, me acuerdo, pobrecito, casi muere.
- ¿ Sabes ? No fue Martín sólo el que se lo hizo, lo hicimos entre los dos.
- No me digas... yo pensé que había sido él.
- No. Fuimos los dos.
- Está bien que lo digas Nicolás, no debemos culpar a otro de cosas que hemos hecho nosotros también. La verdad es que el gatín estuvo más muerto que vivo durante unas horas, yo pensé que no remontaba... gracias a la enorme cantidad de vitamina C que le dimos, ¿ te acuerdas ? Qué poder tiene la vita C...
- Sí, con la jeringuilla, muchas veces, y yo luego le di muchas veces más.
- ¡ Madre mía ! Estuvo en shock un par de horas... Pero, yo todavía no sé lo que le hicisteis, ¿ Qué fue ?
- Bueno, yo me acuerdo de todo lo que pasó, menos de alguna cosa de la que no me quiero acordar mamá. Es que nosotros somos un poco inconscientes.
- Desde luego... tú lo has dicho. Pero ahora ya no volverías a hacerle daño, ¿ verdad ? Eso no está nada bien. Ya sois más mayores. No puedes hacer a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Ya sea una persona, o un animal, ¿ ok ? ¡ Ni siquiera pensarlo !
- Ok. Vale mamá, no te preocupes. Vamos hasta el laboratorio, Buen viaje está allí.

El cine


-Mamá, me dijiste que habías visto esta peli, y ni siquiera te acuerdas del nombre de los villanos.
- Es verdad... esa peli la vi yo en el cine Emperador hace muchísimos años. Parece que fue hace un siglo.
El tiempo de los grandes cines pasó, cariño, esos edificios a veces majestuosos, llenos de maderas y cortinas de terciopelo, palcos, acomodadores con linterna, foso de música, telones.... edificios racionalistas que contaban miles de historias en su interior.
- Yo la vi en el centro comercial.
- Lo sé... esto ya no es lo mismo. Sé que soy una romántica cariño... y pido imposibles o que te cuento las historias de la abuela cebolleta, pero realmente echo de menos algunas salas, aún hay ciudades donde hay cines grandiosos, esplendorosos, que a la vez son grandes teatros.
- ¿ Eres una romántica, mamá ?
- Sí, jajaja, me encantaba ver esos pequeños fotogramas de las pelis que anunciaban el ambiente de lo que ibas a ver, a través de unas fotos ya ibas entrando en la peli.
Creo que el gusto por el cine, me lo pasó Eloína.
Después hubo muchas más personas que me ayudaron a crecer en este arte... a conocer más, pero Eloína hizo algo que jamás olvidaré.
- Eloína era una ¿ "actora" ?
- ¡ No ! Jajaja, Eloína era una mujer de unos cincuenta o sesenta años, era una vecina, soltera, amante de los niños y de las plantas, misionera y muy religiosa.
Su trabajo era acomodadora del cine Emperador.
Cuando yo tenía unos siete años, comencé a ir con ella, al menos una o dos veces por mes, a abrir el cine antes de la primera sesión de la tarde. Sobre las cuatro y algo de la tarde.
¡ Ella llevaba las llaves del cine ! Abría aquella puerta acristalada y entrabas como en un palacio de mármol, barandillas prodigiosas, escalinatas que llevaban hacia un espejo enorme donde se reflejaba la gran lámpara de bohemia, el ambigú, los aseos, los pasillos, puertas de madera con una ventanita redonda como de un camarote y detrás, cortinones espesos de terciopelo que abrían los ojos al sueño.
¡ La gran sala ! El gran patio de butacas de madera y terciopelo, y aquellos huequecitos en las paredes, los palcos, con unas sillas de madera incomodísimas.
Yo siempre quería ir a los palcos a ver la peli, después.
- Pues yo también quiero ir a un palco, mamá.
- Creo que por ahí fue cuando empecé a soñar.... Veía a Eloína desde el principal preferente cuando empezaba a entrar el público a la sala, con ganas de que apagaran ya la luz, y la sala se iba llenando, a veces muy llena, otras veces menos. Yo no tenía butaca numerada, y había alguna vez que me tenía que mover del principal preferente, porque las habían vendido todas, entonces iba a un palco.
- ¿ Tú podías sentarte donde tú quisieras ?
- Sí... más o menos en una zona, donde Eloína me decía.
Cuando todo el mundo estaba sentado y comenzaba el no-do o la publicidad, había una música siempre que decía... M O V I E R E C O R D... y ahí era cuando ya comenzaba. ¡ Al sitio!
Mi amiga me traía algún chuche del ambigú, la veía venir con la linterna, y también veía una luz que provenía del proyector, muy alto, ese foco de luz sobre la gran pantalla por encima de todas las cabecitas, y miles de partículas flotando como de polvo y sueños, todo mezclado.
- Sí es más bonito que el del centro comercial. A mí lo que más me gusta es ese asientito que hay para estar más alto. Yo cojo dos.
¿ Te digo el nombre de los villanos ?
- ¿ Qué villanos ?
-¡ Pues de los de la peli !
- Ah sí... claro, dime.
- El barón Ashura, El duque Gorgon, El Conde Decapitado y el Dr. Hell.

21 ene. 2016

Las posturas

- Hola cariño, buenos días, ya es hora de levantarse...
- Mmm, déjame, cinco minutitos más ...
- A ver qué te doy unos achuchines... pero si estás todo calentín... ay ay ay ...qué piel más suave en este cuello y tu espalda ... Vuelve del otro mundo que te espera un zumito de naranja.
- Mira mamá, Susu hace así cuando se despierta, estira las piernitas, y luego así, levanta la cabeza, y luego se sienta y con la patita de adelante se rasca aquí en las costillas. Y luego ya está.
- Genial, Susu sí que sabe... Se llama Yoga.
Tendríamos que encontrar en nosotros mismos ese cambio de chip, de estar en completo reposo, dormidos y de repente, saltar una tapia de tres metros, como un gato.
Muchas de las posturas de Yoga están inspiradas en animales y en la naturaleza. Tú has hecho ahora el perro, la cobra... y aún sabes más, la tortuga, el árbol, el saludo al sol, el escorpión, el águila...
- ¡ Mira esta !
- Sí...la rana. Muy bien. Ya estamos listos, venga, vamos a vestirnos y a tomar un buen desayuno que ya está preparado.
- He soñado que ahí arriba encima de tus discos había un "transformer", voy a subir a ver si es verdad. Los sueños a veces se hacen realidad. ¡ Me lo dijiste tú !
- Sube, mira a ver.
- ¡ Sí ! Mamá, estaba ahí, se cumplió mi sueño ¡ bieeeen !
- Qué bueno. Vamos, que vamos a llegar tarde.
- Mamá..
- Dime ratoncín,
- Yo no voy a cambiar nunca nunca a esta mamá, ni a papá, ni al abuelo, ni a la abuela.

Los buenos y los malos

- ¿ Qué le pasa a tu hermano, cariño ? Está enfadado, parece.
- ¡ A ver mamá, yo no puedo saber de los sentimientos de los otros !
- Bueno, bueno, pensé que como erais gemelos pues sabíais lo que le pasaba al otro siempre.
- No. Yo no sé lo que le pasa.
- Ok, pues ahora hablaré con él.
- ¿ Sabes una cosa mamá ?
¡¡ Luke es hijo de Anakin Skywalker !!
- Sí. Qué pasa, que te impresiona mucho, ¿ no ?
- Es que primero era bueno, luego se une a la fuerza oscura, y se hace malo, y después se hace bueno otra vez. Es ¡ Darth Vader !
- Mira corazón, no te creas todo eso de los buenos y los malos. Todo es ficción. En la vida real, ni los malos son tan tan malos, ni los buenos son tan tan buenos. A veces sí ocurre, pero muy excepcional. La gente está en un término medio.
- Ya lo sé mamá. Que no es de verdad, ¡ hombre ! Pero es que Anakin...
- Una cosa muy común también es decir que los buenos son los que yo conozco, mis amigos, y los que no conozco de nada son los malos. O... yo soy el bueno... ¿ qué son los demás ?
- Malos.
- ¿ Ves ? Esto no es así. No hay tampoco una completa luz, ni una completa oscuridad, hay zonas intermedias.
Ese maniqueísmo, de buenos buenísimos y de malos malísimos es muy del cine. Sólo quiero que lo sepas, nada más. Ahora disfruta con tu peli.
- Oye mamá, ¿ sabes ? He descubierto una cosa: no es necesario coger un vaso para beber leche. Puedes ir directamente al frigorífico y beber ¡ del cartón ! Mucho más fácil.

La excursión

- Pero cariño, ¿ Qué te has metido dentro del bañador ?
- Es un vaso de plástico, mamá.
- ¡Un vaso de plástico ! ¿Pero para qué?
- Pues por si tengo ganas de hacer pis, así no tengo que ir a ningún sitio. Lo hago y ya está.
- Ay que ocurrencia... bueno, puede que sea buena idea, lo que pasa es que vas caminando con ese vaso ahí metido... y para subir esta cuesta... Igual te va haciendo daño, ¿No ?
- No, no me hace daño, mamá, es muy cómodo.
- No sé, a mí me parece que hace ahí un bulto tremendo.
-¡ Mira, mira, mamá ! Ya está saliendo el pis...¿ Ves ? Ahora saco el vaso... y ya está. Y me lo vuelvo a meter para cuando tenga ganas otra vez...
- Jajaja...Pues sí. Vaya idea... la vamos a patentar. Y luego veremos a todo el mundo con un vaso de plástico metido en el bañador.
Está muy bien que se te ocurra una idea y la lleves a cabo. Irás perfeccionando tus inventos, seguro... Pero ponte ahora las "cholas", esta tierra está llena de rocas que pinchan, y si queréis ir hasta allí arriba, es mejor que no vayáis descalzos.
- Dice Fermín que allí hay una cueva, y seguro que dentro hay un oso.
- No cariño, habrá una cueva, pero dudo mucho que haya un oso por estas latitudes... No te preocupes. Esta es tierra volcánica, de lagartos, no de osos. ¿ Os acordáis cuando fuimos al TEA el año pasado ? Cuando vimos las momias y un video en una pantalla gigante de cómo se formaron las islas...
- ¡ Sí ! Yo me acuerdo, dentro del océano, como una gran tubo que empieza a escupir calor y lava y luego bombas de volcán, y se iba secando y se formaba la tierra.
- Sí, así es, más o menos. Esta es una tierra muy seca, pobre, la llaman "malpaís", no llueve casi nunca, y además siempre está la
"maresía" en el ambiente que se lo "marisca" todo, muy difícil para cultivar y para sacarle rendimiento... Aquí la gente tiene que trabajar mucho para plantar lo que sea.
Así ocurre en todas partes, los hombres se van adaptando a las condiciones de la tierra donde han nacido.
Me maravillan los vinos que hacen, y cómo hacen esos canteros para aprovechar el terreno, para protegerlos de los constantes vientos.
- Pues en el mar tienen muchos peces, pueden pescar.
- Eso es verdad, pero hay gente de medianías, de los pueblos, lejos de la costa, que no son pescadores, que ni siquiera saben nadar ni vienen a la playa.
- ¿ Que no vienen a la playa ?
- No. Antes de que llegara aquí el turismo eran islas muy pobres, y utilizaban camellos para transportar cosas.
- A mí me encantan los camellos. Una vez subimos en uno, Martín y yo. Y vimos una llama también, ¡ Que casi me escupe ! Mira, ¡ ahí hay un tronco que parece un fósil ! y allí hay una pared de piedras hechas por el hombre, ¡ vamos ! Voy a hacer el salto mortal, mamá, ¡ Mira !
- Ten cuidado anda, mira qué pequeñas plantas, y que hojas tan carnosas, están llenas de agua, acumulan... saben que no llueve, y aprovechan cada gotita.
- Mira qué flores pequeñas, ¿ cuándo se van a abrir ?

Has de confiar
los pétalos se abrirán
cuestión de tiempo.

Las cajitas y los dioses


- Mamá, me gustan mucho todos los dioses que tienes ahí. Todos, mucho, pero hay uno ahí muy pequeñín que me encanta.
- ¿ Cuál... este ?
- Sí, ese.
- Ese es un pequeño Buda cariño, no es un dios.
- Pues ese es mi favorito.
- ¿Os acordais del libro que leímos de Siddhartha ?
- Sí, claro que me acuerdo.
- Y yo también me acuerdo.
- A ver, contadme un poco de qué iba la historia.
- Bueno, pues era un príncipe que vivía en un palacio muy bonito. Sus padres, que eran reyes, no querían que él viera la "vejedad", la muerte, la enfermedad y... el sufrir, me parece.
- Sí, muy bien. ¿Y qué más ?
- ¡ Pues que él se enfadó porque le ocultaron todo eso! Salió de paseo fuera del palacio, y vio viejos, y enfermos y un muerto con vendas, y cuando volvió al palacio se metió en su habitación enfadado.
¡Él quería saber ! Y yo también quiero saber.
- Me parece fenomenal que quieras saber. Vivir en la ignorancia no es muy bueno, la verdad. Ser ignorante es una de las peores cosas que te pueda pasar. Bueno, y ¿cómo termina la historia ?
- Pues que se sentó mucho tiempo meditando así... y se convirtió en el Buda. Pensando, pensando, pensando y sin moverse. Y ya está.
- Gran lección ¿verdad? Su padre quería para él que fuera un gran gobernante, un rey, con todos los lujos del mundo, y él los rechazó para buscar la verdad. Las cuatro nobles verdades. No se puede vivir de espaldas a la realidad.
- También me gustan mucho esos frasquitos que tienes con aceites y perfumes de India. Quiero olerlos. Algunos huelen de maravilla. Otros son repugnantes.
- Así es la India, grandes contrastes. Pronto iremos y lo verás.
- Pero lo que más me gusta del mundo son las cajitas. Todas las cajitas, tienes muchas.
- Pues sí, a mí también me encantan, la verdad.
- Todas las cajitas antiguas que tienen algo dentro, la de los mixtos que dices que suenan como un tiro de pistola, la de betún de los zapatos, las mínimas de cerillas y esa que hay un tigre y un dragón peleando que es muy pequeña, la de "sálsamo tigre", esa es de mis favoritas. ¿ Dónde la compraste ?
- Esa... vino de India, en barco. En un gran barco de mercancías, seguro.
- Esta del dragón tiene oro. Seguro que esa vale mucho dinero. El oro vale muchísimo dinero. Me voy a echar un poco de sálsamo en los labios.
- ¡ No ! ¡ En los labios no!

17 ene. 2016

Todo es transitorio


- Mira mamá, ahí está Careta.
- Ay sí...esa perrita galga... vamos a sentarnos un rato aquí enfrente de ella. Me parece que está ya muy mayor. A penas se puede levantar. Parece que tiene algo grave en la cadera. Pobrecita. Igual cuando vengamos por aquí dentro de unos meses... ya no está Careta.
- ¿ No ?
- La verdad... no lo creo, y si está, estará sufriendo.
- Igual tendrían que ponerle un abriguito.
- Todo es transitorio en esta vida, ¿ sabes ? Pasajero.
Ahí mismo vive Paco, su dueño. También hace mucho tiempo que no le veo, mira, su puerta está cerrada, él siempre estaba afuera de la casa, enredando con sus hurones, las galgas, con su gorra típica, su sonrisa eterna, esa colilla entre los dientes, y el soniquete de futbol de la radio de fondo con la camisa desabrochada.
Siempre muy amable, muy afectuoso. Siempre mirando de dónde sopla el viento
- Me gusta mucho esta casita, mamá, está en un sitio muy bonito, al lado de la playa, y a la vez en el pueblo, en la arena y en el mercado.
- Me temo que Paco tampoco está muy bien de salud.
- ¿ Tampoco va a estar aquí dentro de unos meses, mamá ?
- No lo sé, Nico, cariño, no lo sé... ojalá le quede mucho. Paco era marino mercante, una vez nos lo contó, cargaba enormes barcos llenos de contenedores. Ha viajado por todos los mares, ¿ te acuerdas que un día nos lo contó ? Le duele mucho la espalda de tanto cargar peso.
- No, no me acuerdo de nada mamá.
- Nombró muchísimas ciudades portuarias, de esas que tienen un encanto realmente especial, decadentes, antiguas, con mucha vida en el interior, con marinos que desembarcan y buscan algo de entretenimiento, nos contaba cosas de Lisboa, Marsella, Rotterdam, incluso hablaba de Singapur y de Shanghái... Me encantaría conocer todos esos lugares.
- A mí también. ¿ Podemos ir?
- Puede ser. Vamos a hacer tú y yo un gran viaje, largo, dentro de un tiempo. Ya lo planearemos.
- ¿ Sabes mamá ? Yo vi una peli de dinosaurios de la que me estoy acordando. Los hombres y los dinosaurios vivían en una isla desconocida todos juntos y se llevaban muy bien. Allí, había un gran puerto y con unas grandes pinzas sacaban cajas enormes de los barcos y las llevaban a la ciudad. Creo que se titulaba En busca del rubí o algo así parecido.
Dame tu cuadernito mamá, que te hago un dibujo, mira.

16 ene. 2016

Reír contigo


 
- ¿ Te has fijado ? Mira a través del ventanal, esa gaviota lleva caminando por entre las cuevas de la Sarnosa demasiado tiempo, creo que tiene un problema, no puede echar a volar. ¿ Qué le habrá pasado ?
- No sé...
- Vamos a estar solos tú y yo toda la mañana. ¿ Preferirías que estuviera tu hermano contigo ?
- Cuanta menos gente mejor. Eso es lo que prefiero.
- Tú solo... es menos gente.
- No. Yo solo pero con otra persona. Tú, o papá, o los abuelos.
- Ya te entiendo. Estar solo también está muy bien, ¿ sabes ? y necesario. Uno puede pensar con más claridad y la cabecita también está más tranquila. Sólo y sin pantallas delante.
Mira, el mar sí que está hoy tranquilo. En exceso, diría yo. Hay como una calma espectacular. No se mueve nada. Esto no sucede aquí muy a menudo. Los vientos soplan y cambian constantemente.
- Es verdad mamá.. . parece que sólo se mueve esa gaviota, y las nubes.
- Dios mío, cariño, te miro y veo lo más hermoso del mundo, qué precioso eres y qué sonrisa más abierta y sincera. ¿ Sabes ? Me encantan dos cosas:
1- Hacerte reír
2- Reír contigo.
Reír es de las cosas más maravillosas de este mundo. Nos vamos a acordar mucho de estos ratos, aquí tumbados al lado de este gran ventanal, con esta luz, desternillándonos de la risa.
Es muy importante ser consciente de los momentos, de los buenos sobre todo, ¿ Sabes ?
- Sí mamá.
- Ven, vamos a terminar esas samositas juntos y luego nos vamos al agua.
- Samositas para comer ? ¡ Yupi !

Sólo estar.


- Cómo me gustaría que apareciera el abuelo de repente aquí, en esta habitación y luego, cuando tuviera que irse, pues que se fuera.
- Sí, teletransportado. Ahorraríamos mucho tiempo si eso se pudiera hacer, la verdad. Ay los abuelos...
- Sabes mamá, yo tengo un recuerdo de cuando era muy pequeño en casa de los abuelos, yo estaba sólo con el abuelo. Él y yo solos. En el rinconín ese que me gusta. ¿ Sabes ?
- Sí, sí, ya sé cuál es ese rincón y ¿ qué pasaba? , ¿ qué hacíais ?.
- Pues eso, ¡ nada más ! ¡ Que estábamos allí !
- Maravilloso, sólo estar.
A veces, los adultos estamos tan preocupados por deslumbrar con conocimientos, por dar opiniones, que nos perdemos lo esencial. Cuando estás con alguien de mucha confianza, no hace falta hablar de todo, ni opinar, sólo estar, como tú con el abuelo.
¿ Sabes ? vas a tener un recuerdo muy fuerte y bonito toda tu vida de la casa de los abuelos, siempre. Pero sobre todo de ellos, que ya se están haciendo mayores. No siempre van a estar aquí, algún día nos dejarán.
- ¿ Es por eso que dices de la Ley de la vida ?
- Sí... Han estado casi toda la vida juntos. El año que viene hará cincuenta años que se casaron.
- ¿ Cincuenta años ? ¿ Eso es más que cien, mamá ?
- Ja ja ja. No, no, es menos, y tú ya has estado más de cinco años de tu vida muy cerca de ellos.
- A mí me gusta mucho la casa de los abuelos, lo abro todo, lo miro todo, me gusta saber todo lo que hay en todas partes, los armarios, los cajones, soy curioso.
- Ay qué cotillina...
- ¡ Oye ! Cada uno es de una manera. No me llames cotillina.

14 ene. 2016

DON JUAN Y EL DHARMA






- Chicos, ¿entendisteis lo que le estaban diciendo esa pareja de alemanes a Don Juan ?
- ¿ Dónde ?
- En el banco del muelle, hace un minuto.
- Ah sí, lo de la fortuna.
- Sí, le decían: "es un usted un hombre afortunado, por tener todo esto aquí delante cada día", y señalaba la bahía con el brazo y con la cabeza y con los ojos.
- Siempre está ahí.
- Quién, ¿Don Juan ?
- Sí, siempre está ahí por las mañanas.
- Es cierto, qué hombre... ya es muy mayor, Don Juan es un pescador de toda la vida, y a la vez un hombre de conocimiento. Cuántas vueltas les habrá dado a estos mares... Ahí está, mirando, observando...
Si un hombre puede observar y ver, tiene todos los poderes a su disposición, amigos.
- Mamá, cierra los ojos.
Toma, esto es un Anillo de Poder, puedes ponértelo y pedir un deseo.
¡ Sólo uno eh ! Y no te lo quites. Para que se cumpla tiene que caerse él solito , y salir un humito.
- Ok. Gracias cariño, trae. Pero seguid observando a Don Juan, cómo observa, ¿ no veis ? Mirad sus ojos, cuántos secretos guardará...cuántos amaneceres habrá visto...más de los que vosotros podéis imaginar. Estará pensando en sus tiempos de juventud.
Si esa mirada pudiera hablar sola...
Probablemente no haya salido de las islas. El mar es su aliado,
¿ entendéis ?
- Sí, sí, es muy viejito. Siempre está con él esa chica vestida de blanco, como enfermera.
- Ya... Se le acabaron las excursiones en solitario a Don Juan. Ahora tiene que venir acompañado.
Le encanta venir aquí todas las mañanas, nunca va al bar.
Su conocimiento no es sólo del colegio y la universidad, sino de la vida, de la Naturaleza.
Chicos, ya es medio día. Mirad dónde está el sol.
Cuando estamos en contacto pleno con la Madre Tierra, la Naturaleza, es cuando más estamos cerca de eso de lo que hablábamos el otro día, ¿ os acordáis ?
- Ah, ¿ lo de Dios ?
- Sí. Dice un amigo muy querido, que si no sigues en tu vida un camino desde el corazón, sólo te salvan dos cosas de la destrucción:
1 Dedicar tu vida al Dharma
2 Estar en contacto pleno con la Naturaleza
- ¿ Qué era lo de Dharma, mamá ?
- Algo así como que el propósito de tu vida sea la felicidad de los demás.
- ¡ Mamá ! ¿ Pediste el deseo ?
- ¿ El deseo de qué ?
- ¡ Pues del anillo!
¿ Quieres que te diga lo que pedí yo?

NO ME GUSTAN LAS BODAS


- Me encanta ver salir el sol, mira cómo cambia todo de color, de repente se enciende la gran bombilla. A las 8:01 sale el sol detrás de esa isla que tenemos enfrente ¿ lo ves ? ¿ No es maravilloso, y espectacular ? Qué cantidad de color, y luz y calor en un momento. Soy adicta a estos cambios.
- Sí, ya lo veo, pero las nubes se están moviendo...
¿Sabes lo que soñé ? Pues que iba a una boda, pero a mí no me gustan las bodas.
- ¿ Por qué?
- Porque van todos como muy elegantes. En mi sueño, iban todos desnudos, menos yo, que iba con mallas y camiseta y descalzo, claro.
Después de la boda, fuimos todos a la feria y nos montamos en la noria. Y yo salí corriendo, con la llave de la noria, les dejé allí girando a toda potencia durante toda la noche y yo me fui.
- Madre mía... Y, ¿ qué pasó con los de la boda ?
- Pues que salieron despedidos hasta Marte y allí estaba el alcalde que les hizo recoger toda la basura del planeta.
- En Marte no hay basura Martín, creo...Aquí sí que hay basura.
¿ Sabes cuál es el animal más sucio de la Tierra?
- ¿ Cuál ?
- El hombre. Hemos llegado a contaminar con nuestra basura el aire, los mares, los ríos y la tierra, y luego nos comemos lo que crece ahí y todavía nos alarmamos de tanto cáncer...
- ¡ Todos se mueren siempre de cáncer ! Como David Bowie ayer. Seguro que él no tomaba ácido fólico como nosotros, que comemos todos los días.
Un día nos vas a dar espinacas y brócoli para desayunar...
- Sí, cualquier día, ¿ por qué no ? Intentamos daros comida limpia y sana.
- Mamá...
- Dime cariño,
- Eres la mejor mamá del mundo. Quiero estar siempre contigo. Yo me voy a casar contigo. Tengo miedo de que no estés...
- Cariño... qué dulce eres, no tengas miedo. Estaré hasta que tú puedas hacer las cosas por ti mismo. Ya verás.

EL CLIP



- Si estás enfadado mucho tiempo seguido, te mueres antes, ¿lo sabías mamá?
- Pues sí, seguramente. ¿ Quién te dijo eso?
- ¡ Lo discurrí yo solo!
- Pues sí...el enfado y el rencor, sobre todo, es como un gusano de los que va devorando poco a poco la manzana, lo tienes ahí, chu-cu chu-cu chu-cu dando vueltas. Hay que sacudírselo rápido. Darle la vuelta a la tortilla.
Lo que es difícil es cambiar el chip cuando estás enfadado.
- Pues yo ayer cambié el clip.
- El chip, el chip.
- Yo digo el clip, y lo cambié, cuando vi a los Power Rangers.
¡ Megazord ! ¡Fuente de poder!
- Bueno pues... ya tienes una manera para cambiar tu clip. Cuando estés muy enfadado, lo primero es que te tienes que dar cuenta de que estás muy muy enfadado, atento a las señales, tienes calor, quieres gritar o pegar con los puños cerrados, o le das un zambombazo a tu hermano... ahí es donde tienes que hacer ¡ CLIP! Te acuerdas de los Power Rangers y ya está, a otra cosa.
- Vale mamá. ¿Me pones un capítulo?
- ¿ De qué ?
- ¡ Pues de los Power Rangers! A Nicolás le gusta la de la faldita amarilla, y a mí me gusta la de la faldita rosa.
- Ya empezamos...

11 ene. 2016

EL CIELO DE NOCHE




-Mamá ...
- Dime.
- Puedes descargarte al teléfono la aplicación esa del cielo?
- ¿ Qué ?
- ¡ Que sí !, esa que señalabas al cielo con la pantalla, y te decía dónde estaba el cinturón de Orión y Mercurio, y Casiopea y la Luna y todo eso. ¿ No te acuerdas ?
- Ah, sí... Sky Maps, venga vale, vamos a hacerlo y salimos al banco del muelle ahora que ya es de noche. El cielo de noche sobre el mar es otra cosa eh... vaya manta de estrellas.
Es como la otra cara de la moneda, el sol y la luna, ying yang, el día y la noche. Diferentes completamente y al mismo tiempo unidos, inseparables. Como tú y tu hermano.
- A mí no me da miedo bañarme en el agua de noche.
- Bueno, a mí... un poco, yo no me iría nadando lejos de la playa en la noche, la verdad, por aquí se han visto calderones alguna vez acercarse hasta el muelle.
- ¿ No te acuerdas que en el verano nos bañamos un día a las doce de la noche ? ¡ Todos ! los cuatro, la familia.
- Sí, perfectamente, en el solsticio de verano. Casi era de día cuando entrábamos al agua, estaba caliente, y la arena llena de niños jugando. Fue una gozada. La celebración de la vida, lo llamo yo.
- Qué molón es el cielo...Mira, está abierto el carrito de Manolo. Vamos a comprar unos manises.
- ¿ Te ha gustado este rato ?
- Sí, mucho. Tengo frío, llévame en brazos por fa.
- Anda ven aquí... dentro de poco ya no podré contigo...

AMASANDO


- Esto huele como a cerveza, mamá.
-Sí, tienes razón, ocurre lo mismo que al hacer vino y cerveza, hay una fermentación. Levaduras y bacterias, trabajando juntas,
¿sabes ? eso se llama simbiosis.
Mira la masa, ves esos agujeritos. Está viva, puedes darle de comer y crece, o mantenerla fría como hibernando en el frigo.
- El otro día ya me perdí la lección de amasar.
- Ah sí, cuando estuviste en el desguace con papá. Sé que lo pasaste fenomenal allí.
- Sí. Igual vuelvo. ¿ Me enseñas hoy ?
- Sí. ¿Manos limpias? Súbete en el banquito para estar más alto. Mira, a la masa le tienes que dar mucho cariño, cada masa es única, está viva. Con ganas pero suavecito.
- Sí, pero dame ya un trozo.
- Espera. Mira primero. Escucha, la harina sobre el mármol, utilizo los talones de las dos manos, ¿ves? y todos los dedos, así. Le quitamos todas las burbujitas de aire durante diez minutos por lo menos.
- Dame ya, eso ya se yo cómo se hace. ¡Voy a hacer un bollo preñao!
- Despacio, con mimo, hay que sentir la masa, en la piel de toda la palma de la mano, la temperatura, cómo va cambiando la consistencia, la forma...
Tiene que ser con energía, pero suave. Como en el yoga. Muuuucha paciencia, dedicación y cariño.
Venga, vete haciendo bolitas grandes.
Desde anoche que pusimos la masa madre, y aún no hemos terminado. La cocina es así. Sabes, Nico, yo te voy a enseñar todos los secretos de la cocina, ya veo que te gusta.
Paciencia.
- Mamá, ya hice bastante, me voy con Martín. Oye, tú ¿ sabes quiénes son los clones de Sith ?

9 ene. 2016

Hermanos






HERMANOS

- Hoy hay mar de fondo, mira, ¿ves esas ondas encima del mar?
- Sí.
- Pues si vas  buceando, también está todo revuelto hacia el fondo.  Siempre hay un reflejo en la superficie de lo que ocurre muy al interior, entiendes?
- Sí mamá.
- Cariño, ¿ tú puedes ver la belleza de todo esto ? Los colores distintos en el mar desde la playa  hacia adentro, como una alfombra de lapislázuli y malaquita.  Es precioso. 
¿Lo ves ? Y ese movimiento constante.... Me encanta mirar al mar.
- Sí, sí, lo veo,  mamá.
- Esta mañana, mientras estaba sentada leyendo en la arena, os miraba. Vosotros dos corríais y saltabais por encima de las rocas que deja ver la marea baja, alrededor de los charquitos.
A tu hermano y a ti.
Muy ágiles, pensé, estos chicos han crecido mucho. Siempre juntos desde el principio de vuestro tiempo. Fue un momento muy bonito, ese inmenso mar que se abría en la bahía, el cielo muy limpio, el faro al fondo y ese enorme sol brillante de esta tierra cálida de lagartos.
No hace nada estabais ahí al lado, en la pequeña playa,  gateando y comiendo arena a puñados, y ahora han pasado ya más de cinco años.
El paso del tiempo...
Sabéis, es una enorme, grandísima suerte tener un hermano gemelo, es muy especial. Alguien que va contigo desde el comienzo, entendiéndote con una complicidad tremenda, cuando seáis mayores lo entenderéis mejor. Tenéis que quereros mucho. Lo sé. Cuidad ese cariño siempre, como un preciadísimo tesoro de un pirata.
- Mamá
- Dime cariño,
- No siempre hemos estado juntos. Ya te lo dije.
Tengo hambre.

8 ene. 2016

¿Cuándo es Navidad?



- Mamá, ¿estás despierta?
- Buenos días cariño, sí. Ya estoy despierta.
- Estoy de mimines...
- Me gusta que estés mimoso, como el gatín. Incluso ronroneas ...
- Sí, es como un motorín constante...brrrrrrnnnn. Y tú estás calentita, como una estufa. La estufita de mamá.
- Ven que te achuche un poco, ¿cómo fueron hoy tus sueños?
- Hoy estuve en el otro mundo. Vi a Susu con una armadura, y echaba rayos por la cola. Fue muy divertido. ¡Todo estaba lleno de tecnología!
- Uhmm... ya sé que te gusta mucho ese gatín. Pronto le veremos. Le echas de menos, ya lo sé. Pasa lo mismo con las personas, cuando nos gustan mucho, queremos tenerlas cerca, igual que tú y yo ahora... pegaditos.
-Mamá, ¿Cuándo es navidad?
- Pues... dentro de un año, porque justo ahora acaba de terminar.
- Un año son muchos días ¿verdad?
- Sí, y además este año nos regalan un día más en febrero
- Te quiero mucho mamá. Cógeme.


Motion pictures- N. Young
 

7 ene. 2016

En el huevo

- Qué bien lo pasamos juntos tu y yo solos en nuestro ratito especial, ¿ verdad ?
- Sí mamá, me gusta mucho haber venido aquí. ¿Sabes una cosa?
- No. Dime.
- Yo todo esto ya lo vi desde mi huevo. Antes de estar en tu barriguita.
- ¿ En tu huevo ?
- Sí. Tenía una ventanita y podía ver todo lo que pasaba.Y te vi a ti y a papá y ¡fiiiiuuuuuu! Bajé como una bala. ¡ Mamá !
- Dime
- Si tú tuvieras un poder, ¿ cual elegirías?
- Bueno, pues... yo siempre quise ser La Mujer Invisible.
- ¿ De verdad ? A mi me gustaría ser Antorcha que lanza bolas de fuego y trabaja con Spiderman, o... la Viuda Negra.
- ¡ Qué bueno ! Vaya par de superhéroes. Mira, por ahí entra otro barco enorme, será un carguero. Qué rápido se ha pasado la mañana.
Oye, ¿ te apetece comer algo ? Por cierto, ¿ qué es lo que comías en tu huevo ?

Se gasta la vida

- Mamá...
- ¿ Qué ocurre cariño ?
- Me gusta mucho hablar con el abuelo por teléfono.
- A él también le encanta, seguro.
- Yo es que... tengo miedo de que se muera. No quiero que se muera nunca.
- Ya... a mi también me gusta mucho el abuelo, pero todos nos tenemos que morir. Se va gastando la vida.
- Sólo tenemos una, ¿ verdad ? Susu tiene siete y ya ha gastado dos. ¿ Tú ya has gastado la mitad de tu vida ?
- Sí, yo sí, o más de la mitad quizás, aunque, a veces, me parezca que me queda todo por delante.
- Y el abuelo ¿ Ya casi la tiene toda gastada ?
- Sí, el abuelo ya ha gastado una buena parte, pero ha hecho cosas increíbles en su vida, por ejemplo ha hecho posible que estemos tú y yo aquí hablando ahora. Y a ti te queda casi toda, entera, ya verás qué cantidad de cosas vas a hacer en tu vida.
- ¿ A qué hora crees que van a pasar los Reyes Magos por la noche ?
- No lo sé... ¿ quieres que les pongamos algo de agua a los renos ?
- No son renos mamá, son camellos.
- Es verdad, no me daba cuenta.

Te quiero mamá

- ¡ Mamá !
- Dime mi niño.
- ¿ Sabes ?, me gusta mucho decirte "te quiero".
- Gracias cariño, a mi también me gusta mucho que me lo digas.
- A papá no se lo digo, parece como que no pega .
- Pues a él seguro que le encantaría que se lo dijeras.
- Al abuelo se lo dije una vez, y a la abuela no se lo he dicho nunca. Mamá, ¿ tú le dices "te quiero" a tu mamá ?
- Pues... la verdad, no muchas veces. A veces, los mayores nos hacemos algo ariscos. Tendré que arreglar eso...
- ¿ Se lo decías cuando eras pequeña ?
- Sí, claro que sí.... Ven, vamos a ponernos el pijama.
- Te quiero mamá.

Tu ciclo particular

Y tú, seguirás
tu ciclo particular.
Otro año más.

Charada

- ¿Por qué yo, por qué tengo que ser yo?
Gritaba una anciana al entrar en el asilo.

Charada, pienso...
Sociedad enferma e hipócrita
que maquilla a sus cadáveres hasta el esperpento
como para ir de fiesta,

a su propio funeral,
que niega la muerte hasta el extremo
que esconde a los viejos,
a los desposeídos,
a los que saben,
en lugares donde no estorben
donde no huelan.

Charada, pienso.

No entiendo la magia

- Mamá
- ¿Qué hijo?
Papá Noel también les trae muchos regalos a los niños pobres, ¿verdad?
No te voy a mentir, pienso.
-No cariño, en el mundo hay muchas diferencias, no todos tienen la suerte de tener siempre una casa, una familia, comida y juguetes... hay gente que sufre mucho.
-Pero entonces...no entiendo la magia.
Yo tampoco, pienso, yo tampoco.

Nueva esperanza

Otro año más,
el dos mil dieciséis.
Nueva esperanza

Difícil equilibrio

Para un poco,
difícil equilibrio.
Se acaba el año

Crecen los días

Por el momento,
velocidad crucero.
Crecen los días.

Dentro del laberinto

Dentro del laberinto,
estancamientos.

Así es la senda,
tropezando dos
o tres veces
en la misma piedra.
Pero como dice Karmelo C. Iribarren...

"La mirada al frente
la sonrisa a punto
y los zapatos limpios.

No lo olvides
Ni una pista al enemigo"

Ramas raíces

Ramas raíces
dispersando el concepto.
Hoy ya es Navidad.